A pesar de que la UE aplica mano dura, son pocos los que se quejan
Italianos y griegos aceptan líderes tecnócratas e imposiciones de afuera. Sondeos dicen que están cansados de la política.
Bruselas. La Unión Europea (UE), que no se destaca por su sutileza, aplica una mano inusualmente dura para superar la crisis del euro, pero son pocos los que se quejaron. Bruselas y los gobernantes de los dos países más poderosos de la UE casi ordenaron la formación de un gobierno de unidad nacional en Grecia, la cancelación de un referéndum nacional en ese país y que Italia acepte la humillante inspección internacional de sus finanzas.Sin embargo, los electores de esos estados en dificultades financieras parecen por ahora cansados de la política y el lío en que los metieron sus gobernantes salidos de las urnas.Estos electores vieron el precipicio y parecen haber decidido, por el momento, renunciar a la política, las urnas y objeciones de soberanía.Los griegos e italianos, de mentalidad independiente pero cuyos países se hunden en abultadas deudas soberanas, están dispuestos a aceptar como nuevos primeros ministros a tecnócratas que ocuparon cargos en instituciones paneuropeas.El nuevo primer ministro de Grecia, Lucas Papademos, fue vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE). El próximo jefe de gobierno de Italia que sucederá al extravagante Silvio Berlusconi será Mario Monti, quien fue comisario de competencia de la UE.No está en duda el papel importante de Francia y Alemania en las decisiones que se toman en nombre de las 27 naciones de la UE. El presidente galo, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, se entrevistan antes de las cumbres de la UE para ponerse de acuerdo sobre la orden del día, que después imponen con facilidad.Estas reuniones previas incluye a autoridades de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI).Aunque la UE se presenta como defensora global de la democracia, algunas acciones recientes de Sarkozy, Merkel y autoridades de la UE son imposiciones nada respetuosas del derecho de los electores a determinar las políticas de sus propios estados.En Grecia, donde se inventó la democracia, la ciudadanía, cansada de la recesión, parece menos que interesada en ir a las urnas. De acuerdo con una encuesta, 79 por ciento de los griegos se oponía al plan del ex primer ministro Yorgos Papandreu de someter a referéndum el rescate financiero.Y los italianos están furiosos, pero no tanto con la sede de la UE en Bruselas, sino más bien con Berlusconi y la generalidad de los políticos italianos debido a las dificultades en las que se encuentran.

