40 muertos y 80 heridos por atentado suicida en Pakistán
Un atacante detonó la carga que llevaba consigo durante un funeral que reunía a milicias enemigas de los talibanes. La violencia crece en la frontera con Afganistán.
Islamabad. Al menos 40 personas murieron ayer y unas 80 resultaron heridas en un ataque suicida registrado durante un funeral al que asistían miembros de una milicia antitalibán en las afueras de la ciudad noroccidental paquistaní de Peshawar. Una fuente policial explicó que un suicida hizo estallar su chaleco explosivo durante unas oraciones fúnebres en la zona de Adelzai, con unas 150 personas presentes, y precisó que entre los heridos había niños de entre ocho y 12 años.El primer ministro, Yusuf Raza Guilani, condenó el ataque y reiteró la voluntad de su gobierno de acabar "con el cáncer del terrorismo", según un comunicado oficial.Según los canales de televisión paquistaníes, que mostraron imágenes de los servicios de rescate trasladando heridos al hospital, a la ceremonia habían acudido numerosos voluntarios de uno de los llamados "comités de paz", las milicias formadas al margen de las fuerzas de seguridad para combatir a la insurgencia talibán.En la provincia noroccidental de Khyber-Pakhtunkhwa, cuya capital es Peshawar, los ataques contra estas milicias son habituales, en especial cuando sus miembros se reúnen o se concentran para algún evento.Las investigaciones de algunos de los ataques terroristas contra mezquitas o congregaciones civiles han destapado que el objetivo de los insurgentes eran estas milicias, a las que intentan intimidar para controlar el montañoso noroeste del país, fronterizo con Afganistán.Las disputas entre grupos respaldados por los talibanes y los llamados "comités de paz" en ocasiones no sólo tienen trasfondo ideológico, sino que forman parte del complejo escenario de lealtades tribales de las zonas pashtunes de Pakistán.Las autoridades paquistaníes apoyan a las milicias, una táctica también usada en Afganistán, pero a menudo se hallan indefensos ante la superioridad armada de las organizaciones afines a los talibanes.Otras 25 personas perdieron la vida anteayer en un ataque suicida perpetrado contra una estación de servicio, en esta ocasión en la localidad de Faisalabad, en la provincia oriental de Punjab, cerca de edificios militares y de las agencias de seguridad paquistaníes.Ambas acciones siguieron a una ola de ataques que han dejado decenas de muertos durante las últimas semanas: el más violento de ellos, perpetrado el día 10 de febrero, acabó con la vida de 31 cadetes en un centro de reclutamiento militar del noroeste paquistaní.El movimiento talibán y grupos islamistas sindicados atacan en Pakistán a las fuerzas de seguridad, objetivos gubernamentales y lugares de culto o congregaciones civiles.Además de los atentados dirigidos a matar a un número elevado de personas, tanto el gobernador de Punjab, Salman Tasir, como el ministro de Minorías, el cristiano Shahbaz Bhatti, fueron asesinados a tiros en enero y en febrero por su oposición a las leyes antiblasfemia.El simbolismo de estos atentados, que han minado la moral del frente liberal paquistaní, han hecho que aparecieran voces para exigir al gobernante Partido Popular de Pakistán (PPP) una oposición más radical al islamismo, históricamente con una baja representación parlamentaria.Según un informe del Instituto de Pakistán para Estudios de Paz (Pips), en 2010 se registraron un total de 2.113 ataques insurgentes, terroristas o de corte sectario, que acabaron con la vida de 2.913 personas y causaron heridas a otras 5.824. La mayoría de ellos tuvieron lugar en Khyber-Pakhtunkhwa, en las adyacentes áreas tribales y en la vecina Baluchistán, una provincia poco poblada donde actúan grupos separatistas armados, aunque los principales centros urbanos de Pakistán también se han visto afectados.Pakistán, un país con poderío nuclear, se convirtió en aliado estratégico de Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y poco antes de la represalia de Washington contra los talibanes de Afganistán. Sin embargo, informes secretos revelados por WikiLeaks mostraron la desconfianza norteamericana hacia el gobierno de Islamabad.
Represión en YemenEn la Universidad. Un yemení murió ayer de las heridas recibidas luego de que el ejército asaltara el martes un recinto universitario en la capital y disparara a centenares de manifestantes antigubernamentales allí reunidos.Víctimas. Abdulá al-Jeifi, de 24 años, murió y otros seis manifestantes que fueron baleados en el ataque se encuentran en estado grave, dijo Mohamed al-Abahi, uno de los médicos que acudió de voluntario al recinto de la Universidad de Saná.Alianza resquebrajada. Yemen ha sido estremecido por semanas de protestas contra el presidente Alí Abdulah Saleh, aliado de Estados Unidos en una campaña contra la red Al Qaeda y en el poder desde hace 32 años. Fuerzas del ejército asaltaron el recinto universitario el martes por la noche y dispararon con fuego real y balas de goma, además de lanzar gases lacrimógenos. Unos 90 manifestantes sufrieron heridas de diversa consideración.

