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Espectáculos - Música

Punto de vista. Soda Stereo sin Cerati: ¿homenaje o negocio sin fin?

El nuevo show “Soda Stereo Ecos” promete “revivir” a Cerati con tecnología, pero la propuesta abrió un debate: ¿celebración del legado o explotación de su memoria?

01 de octubre de 2025, 09:36
Soda Stereo sin Cerati: ¿homenaje o negocio sin fin?
Charly Alberti, Gustavo Cerati y Zeta Bosio, durante la conferencia de prensa en la que anunciaron "Me verás volver", la último que realizaron juntos. Fue el 20 de septiembre de 2007. (Archivo/ La Voz)

La música argentina tiene en Soda Stereo a una de sus bandas más emblemáticas. Su historia marcó a generaciones y su influencia se mantiene viva en la cultura popular.

Sin embargo, desde la muerte de Gustavo Cerati en 2014, los homenajes no dejaron de multiplicarse: desde el majestuoso Sép7imo Día del Cirque du Soleil hasta la gira Gracias totales, que recorrió varios países entre 2020 y 2022.

Ahora, en 2026, Charly Alberti y Zeta Bosio vuelven a encender la maquinaria con una nueva propuesta llamada Soda Stereo ecos, que promete traer nuevamente la voz y guitarra de Cerati al escenario gracias a la tecnología.

El anuncio, que ya agotó las funciones del 21 y el 22 de marzo y del 6 de abril en el Movistar Arena en Buenos Aires, y ya anunció una nueva fecha para el 4 de junio, confirma lo que todos sabemos: la nostalgia es un motor de venta imbatible. Pero también abre un debate incómodo.

¿Es un verdadero homenaje a la música de Soda o se trata de la explotación reiterada de la imagen de Gustavo (quien alguna vez dejó claro que el ciclo de la banda estaba terminado)?

La última palabra de Cerati

El 21 de diciembre de 2007 en River Plate fue la última vez que Soda Stereo se presentó como banda completa. Ese show cerró la gira Me verás volver, un reencuentro que, en palabras de Cerati, fue “una burbuja en el tiempo”.

El propio Gustavo aclaró más de una vez que Soda había cumplido su ciclo y que prefería concentrarse en su carrera solista. Incluso rechazó propuestas tentadoras para seguir tocando, tanto en España como en Estados Unidos, porque entendía que aquel regreso debía quedarse en el recuerdo.

En ese entonces, Cerati también fue tajante: “Se habló de la plata, se hablaron de muchas cosas. Pero esta vuelta se trató sobre todo de música”. Lo que para él fue un cierre poético, para sus compañeros de banda parece haberse convertido en un capítulo abierto una y otra vez.

El camino de los homenajes

Nadie discute que un ícono como Soda merezca ser celebrado. La música de la banda forma parte del ADN cultural de toda Latinoamérica. Y está claro que tanto Alberti como Bosio también son parte de esa historia y tienen derecho a seguir tocando. El problema aparece cuando la seguidilla de espectáculos empieza a dar la sensación de que se exprime una marca más que honrar un legado.

Soda Stereo va por otra gira "reunión". (Gentileza Nora Lezano)
Soda Stereo va por otra gira "reunión". (Gentileza Nora Lezano) (Gentileza Nora Lezano)

Después de Sép7imo Día, que fue un fenómeno global, llegó Gracias totales. Durante esa gira, la presencia de Cerati se sostuvo a través de proyecciones y grabaciones.

El público respondió entusiasmado, pero también hubo quienes cuestionaron la insistencia en revivir algo que, en vida, Gustavo había dado por concluido.

Ahora, con Soda Stereo ecos, la apuesta se redobla: veremos a Cerati “regresar” mediante avances tecnológicos que, si bien pueden resultar impactantes, también rozan el terreno delicado de manipular la memoria de un artista que ya no puede decidir sobre su legado.

¿Hasta dónde llega el homenaje?

Los fanáticos se dividen. Por un lado, están quienes celebran cada oportunidad de escuchar esas canciones en un estadio (o un arena, en este caso), de sentir que “Cerati está ahí”, aunque sea en una pantalla.

Y sí, la música de Soda tiene una fuerza capaz de superar la ausencia física. Pero también está la otra mirada, la que percibe en esta nueva propuesta un gesto oportunista, más cercano al negocio que al arte.

Igualmente, no se puede negar que el público acompaña: las entradas se agotaron sin que existiera información concreta sobre cómo será la experiencia. Eso habla del poder emocional que Soda todavía tiene, pero también de la facilidad con la que se capitaliza la nostalgia.

Dejar descansar la imagen de Gustavo

Como persona que creció escuchando a Soda y como fanática de Cerati, me cuesta entusiasmarme con esta nueva puesta. La figura de Gustavo ya fue revivida demasiadas veces y lo más honesto sería dejar que su música siga hablando por sí sola, sin necesidad de “traerlo de vuelta” con recursos tecnológicos.

Probablemente, las intenciones de Charly y Zeta son buenas, pero la reiteración de homenajes empieza a diluir la fuerza original de la obra.

Soda Stéreo, durante la presentación de "Sueño Stéreo" en una discoteca porteña. (Archivo/ La Voz)
Soda Stéreo, durante la presentación de "Sueño Stéreo" en una discoteca porteña. (Archivo/ La Voz) (la Voz)

Gustavo Cerati dejó una carrera solista brillante y una banda que cambió la historia del rock en español. Eso ya es suficiente para mantenerlo vivo en la memoria colectiva. No hace falta repetir una y otra vez el truco de “revivirlo” en los escenarios.

El dilema del público

La masividad del fenómeno Soda Stereo demuestra que, al final, será el público el que defina hasta dónde llega esta ola de homenajes. Si los estadios (o arenas) siguen llenándose, Charly y Zeta encontrarán razones para seguir adelante. Pero tal vez sería bueno que, como audiencia, se planteara la pregunta sobre qué se busca cuando se compra una entrada: ¿volver a sentir la emoción de Soda en vivo o sostener una ilusión artificial que contradice los deseos de su propio líder?

En lo personal, me quedo con la idea de Cerati: Soda Stereo fue una burbuja en el tiempo. Una burbuja hermosa, irrepetible y que ya tuvo su cierre. Reabrirla una y otra vez solo nos aleja de la esencia de su música, que debería seguir sonando libre, sin necesidad de convertirse en espectáculo tecnológico de nostalgia eterna.