Íntima en La Voz. Rocío Pardo, desde el éxito de Pabellón Tornú hasta su boda con Cabré: Él es muy...
La directora de la obra “Pabellón Tornú” que se hace en el exhospital de Santa María de Punilla habla con “La Voz” sobre su presente laboral y personal. Nuevos proyectos, romance en popa y sin polémicas.
A más de 10 años del debut de Pabellón Tornú en Córdoba, Rocío Pardo se muestra feliz de todo lo que logró hasta ahora. La directora, actriz y bailarina carlospacense de 29 años asegura que la nueva historia de su obra inmersiva deja en shock al público y lo hace reflexionar sobre el odio que abunda en las plataformas.
“Este año, hacemos una crítica al hate que se propaga en las redes sociales. Simulamos un programa de televisión al estilo de Juegos del Hambre donde la gente tiene que debilitar mentalmente a sus oponentes para poder llegar a un objetivo. Es tremendo ver cómo se meten tanto en la historia y cómo quedan expuestos después. Terminás siendo tan agresivo que decís ‘creo que me fui de mambo bardeando’. La historia te hace entrar en una rueda de emociones. Es vivir el teatro en carne propia”, explica en diálogo con La Voz.
Pardo creó esta obra junto con Mariana Massera cuando tenía 18 años y afirma que es el orgullo de su vida: “Soy de involucrarme en todas las áreas. Me cuesta mucho delegar porque estoy en todos los detalles. En otras obras trato de confiar en el equipo que tenemos, pero en Pabellón es imposible. ¡No dejo pasar una!”.
Pabellón Tornú y el ex hospital de Punilla: ¿Se puede trasladar la obra a otro espacio?
Cada año, Pabellón Tornú hace una crítica social sobre determinadas actitudes del ser humano. Para esta temporada, el anonimato y la impunidad digital de los usuarios traen al escenario una historia para involucrarse de lleno.
“Es fácil juzgar y es difícil juzgarse uno mismo. Al estar escondidos detrás de algo como el teléfono, es más sencillo opinar sin conocer la situación de la otra persona. Creo que como sociedad vamos a ir mejorando. No está mal dar nuestra opinión, siempre y cuando sea constructiva. Necesitamos comunicarnos con más amor. Somos todos iguales, con más o menos exposición”, reconoce la entrevistada.
El impacto de la obra se complementa con la mística del ex Hospital Colonia de Santa María de Punilla, inaugurado en 1900 para albergar a personas con tuberculosis. Según explica Pardo, el edificio abandonado es parte esencial de Pabellón Tornú. Si mudaran la experiencia a otro lugar, habría que pensar en otra obra totalmente distinta.
“Hay muchísimos lugares en Argentina, pero tenemos la vara muy alta. Empezamos en un lugar que es muy difícil empatar. Encontrar uno que sea más o menos de esas características es imposible. De todas maneras, ya tenemos fichado otro lugar en Córdoba que es espectacular. No sé si lo empató. Yo creo que lo superó. Ya se van a enterar porque lo vamos a hacer este año”, lanza en exclusiva.
A diferencia de la obra anterior, Rocío no actúa, solo dirige: “Este año decidí bajarme porque voy a estar todo el año trabajando mucho. Tengo que grabar una película; hay una que se está por estrenar este año; y me voy a subir a Pretty Woman en Buenos Aires. Esta es la primera vez que lo digo. Me parecía necesario tener dos meses para trabajar desde afuera para después meterme de lleno con todo”.
Rocío Pardo y su compromiso con Nicolás Cabré: El mosquetero y su doncella
Rocío volvió a Córdoba para controlar que todo siguiera en orden, tanto en su obra como en algunas de las 25 propuestas que tiene Pardo Producciones este verano en Villa Carlos Paz.
Actualmente, la joven está haciendo base en Mar del Plata (donde la productora de su padre gestiona cinco obras más) y al finalizar la temporada vuelve a su residencia en Buenos Aires junto a su futuro esposo Nicolás Cabré.
“Estoy muy contenta. Tengo una familia que amo, amigas de toda la vida y una pareja que me acompaña. De pronto, me siento muy estable emocionalmente. Siento que me hacía falta”, expresa.
Sobre su compromiso con el actor de Los Mosqueteros del Rey, no quiere revelar ni un detalle (mucho menos la fecha de casamiento) porque prefiere atesorar ese momento en la intimidad de la pareja: “Hay cositas que son nuestras. Obviamente, tenemos una relación que es pública, pero me parece que está bueno mantener en la intimidad momentos que son nuestros”.
“Tenemos muchísimos proyectos juntos, personales y laborales. Son muchas cosas que nos fueron sucediendo y que las vivimos con mucha naturalidad y muy felices. Es como cuando encontrás a una persona con la que te entendés, con la que tenés proyectos y con la que es todo paz y amor. Es lindo construir una relación así. Es un vínculo muy sano. En las redes se ve un poco lo que somos. Él es muy divertido. Somos muy divertidos juntos”, agrega.

Al momento de consultarle sobre cómo vive el famoso “Wanda Gate” que, si bien es ajeno a su vida, pero la toca de cerca por su vínculo con Rufina, la hija de Cabré y la China Suárez, ella se niega a hablar del tema. “Prefiero no tocar ese tema”, resume.
–Si bien ya tenés tu propia carrera armada, el apellido Pardo está ahí siempre. ¿Para vos es un peso “ser la hija de” o ya afrontaste esa etiqueta y la usaste para potenciar tu trabajo?
–Durante años fui en contra de eso. Trataba de trabajar en producciones que no fueran de mi papá. Al ganarme un lugar en compañías de danza en España y Nueva York, me hizo sentir que llegué a lugares por lo que estudié, por mi carrera. Con el paso del tiempo, me fui dando cuenta que tengo una familia que trabaja de esto. ¿Por qué no voy a aprovechar la estructura para hacer mis cosas? A ver, la producción de la primera temporada de Pabellón Tornú la hice yo teniendo un papá productor porque quería demostrar que lo podía hacer sola. Pero digo, qué mejor que unirnos y hacer de su capacidad de productor y mi capacidad como artista un equipo. Así que hoy estoy en ese plan. Para mí es un placer trabajar con mi familia.

–Este año se viene un Bailando recargado, ¿volverías al programa?
–Tengo muchos proyectos este año, no sé si podría ser compatible, pero también soy partidaria de que uno tiene que escuchar todo y después poner en la mesa y ver qué conviene hacer. Así que no lo sé. No lo había pensado. Para mí, todo lo que uno hace en la vida es un pasito. Mi experiencia en el Bailando fue linda y divertida, pero también corta. Es un gran aprendizaje. Yo siempre dijo que el Bailando es una gran escuela.
Para ver
Pabellón Tornú se lleva a cabo de miércoles a domingo en el Hospital Colonia Santa María de Punilla (Ruta 38, departamento de Punilla). Viernes y sábado, funciones dobles a las 22 y 23.30.
Los tickets se pueden adquirir a través de la página web de Autoentrada o en puntos de venta físicos (Teatro Holidays, Teatro Luxor y Teatro Libertad en Villa Carlos Paz). Precio: $22.000 (el valor incluye el costo por servicio).

