Mindfulness en la escuela
Prácticas introductorias a esta herramienta para lograr la atención plena en el aula.
Si tomamos en cuenta la cantidad de horas que los niños y adolescentes están en las escuelas y el tiempo que requiere realizar mindfulness, se puede decir, con certeza que la atención plena o mindfulness, evitaría que la mente estuviese en modo “errante” y todo lo que implica en los procesos de atención, memoria, y uso de la plasticidad neuronal, por eso, nos encontramos frente a una herramienta muy valiosa, debido a que el tiempo para realizar una práctica de mindfulness (introducción en la práctica) se puede realizar entre los 5 y 15 minutos, y la misma es económica, de simple implementación y resultados en el corto plazo.
Pero, ¿Qué es mindfulness? El término mindfulness puede referirse tanto a un constructo teórico, como a un conjunto de prácticas, así como a un estado.
Es una forma de meditación, donde se realiza un escaneo corporal, y se registran las sensaciones del cuerpo, se les da cabida a las emociones, y se busca estar en el presente, con sentido. Es lograr estar en el momento presente, es estar atento de manera intencional a lo que hacemos, donde estamos, sin juzgar los pensamientos que nos llegan a nuestra mente mientras realizamos la meditación, entender que esta práctica, requiere como todo práctica, voluntad y disciplina.
Desde la neurociencia, como lo explica Nazareth Castellano, a través de la meditación, se ejerce un control voluntario de la atención. Logrando un “estar en presente”, la autora recomienda, que, si se presentan situaciones de distracción, entenderlas como parte del proceso y no con enojo ya que la misma provoca un “anti-aprendizaje”. La atención que se requiere, cada dos minutos, va a querer desviarse, salirse, el cerebro está en actividad constante sobre todo cuando pedimos que no se piense, lo que nos requiere es el dirigir voluntariamente esa atención. Ese pensamiento, esa atención dirigida a través del control voluntario de la meditación mindfulness.
El cerebro humano es una “máquina” que se está conociendo cada vez más, lo que significa que las posibilidades de seguir descubriendo científicamente su funcionamiento son muy grandes, si bien ya contamos con muchos estudios científicos que avalan esta postura, no debemos perder de vista que estamos frente a la punta del iceberg de la meditación, en este caso mindfulness.
Lo que le permite la atención plena es provocar cambios al cerebro, generando mejora en la gestión de las tareas, así como el control y gestión de las emociones.
En los últimos años, los que nos dedicamos a la docencia hemos podido comprobar de primera mano cómo ha habido un aumento de las dificultades de los niños en el manejo de sus emociones y pensamientos, hecho que repercute claramente en su salud integral (física, mental, emocional, y relacional).
La impulsividad, la falta de paciencia, la carencia de autocontrol, son situaciones que se viven a diario en el aula. En la cultura de la inmediatez que vivimos, todo es ahora, todo es ya. Estas son repercusiones negativas de la hiperestimulada sociedad actual, con su ritmo acelerado y su incapacidad para priorizar valores esenciales, como lo relacional, y el cuidado de la propia persona. Por ello con mindfulness, podemos lograr que los estudiantes se encuentren enfocados en crecer personal y emocionalmente y desarrollar su propio bienestar.
Como dice Castellanos, una mente con un exceso de “red neuronal por defecto” provoca una baja autoestima, porque no logra identificar quien soy.
El estar centrados, lograr mayor introspección, los hace más resilientes a los estímulos externos que reciben en la niñez y la adolescencia, logrando no solo bienestar mental sino también físico, a través de un autoconocimiento, lo que les genera una fortalecida autoestima.
Algunas prácticas introductorias de mindfulness en la escuela:
· Al ingresar al aula, realizar un ejercicio de respiración, deben estar cómodos, sentir su cuerpo, pensar como sienten las texturas de las telas que los visten, sentir como es su respiración, sentir sus cuerpo, posteriormente se les guiara durante cinco minutos con respiraciones que sean inhalar por nariz, exhalar por boca, realizar al menos diez, posteriormente realizar otra serie de diez respiraciones, pero en este caso sostener la respiración durante al menos 5 segundo y posteriormente exhalar, de esta serie realizar diez series.
· También se les puede decir que mientras respiren visualicen un lugar conocido o deseado, en el que se sientan realmente relajados, manteniendo una respiración que requiere que los alumnos sientan como llega el aire desde su nariz, su suavidad, calidez, frío, hasta su estómago, para posteriormente exhalar suavemente.
· Así mismo, frente a situaciones que les generen estrés se les puede introducir en una práctica que consiste en inspirar y exhalar por nariz, lo que les provocará mayor concentración y centramiento en las tareas que deben realizar.
Las personas funcionamos como una unidad que está compuesta por varios partes, que logra un buen funcionamiento cuando todo está en una sintonía con su propio bienestar.
* Por Macarena Díaz Ferreiro (Lic. Prof. en Ciencia Política. UCC. Docente de Nivel Medio y Superior. Estudiante superior la facultad de psicología. UNC. Adscripta a la Catedra del Dr. Víctor Ramírez Amaya de Neuropsicología, nutriogenómica y Nueva Teoría del Bienestar).

