Planta de tratamiento de barros, un aporte al medio ambiente
Ubicada dentro del predio de Planta Suquía, tiene por finalidad tratar los efluentes del proceso de potabilización y así disminuir el impacto medioambiental. Es única en su tipo que funciona en Latinoamérica.
Ser responsables de la prestación de un recurso tan vital como el agua nos obliga a redoblar las exigencias en todos y cada uno de los estadíos del proceso de producción. Por ello, trabajamos para que el proceso de potabilización sea óptimo y se realice con estándares de calidad con tecnología que respete la conservación del medio ambiente.
El proceso de potabilización consiste básicamente en extraer la materia en suspensión y los sólidos que trae el agua cruda, o agua natural, para convertirla en agua potable.
Este proceso de clarificación se lleva a cabo en los decantadores, donde mediante el agregado de insumos químicos se logra separar dos partes: una de sólidos, que se depositan en el fondo del decantador; y otra de agua, netamente más clara, que luego es depurada por los filtros de arena, hasta tener la apariencia final del agua que vemos en nuestros domicilios.
Estos sólidos retenidos en los decantadores y en los filtros forman los efluentes generados por el proceso de potabilización. Estos efluentes deben ser separados del agua que contienen y finalmente volcados al curso de agua.
Para esto, se construyó en el año 2002 la planta de tratamiento de barros, única en su tipo en América latina. Funciona en la Planta Suquía y está diseñada para cumplir con lo que establece el decreto provincial 847/16, que regula y normaliza el volcamiento de efluentes líquidos que toda industria debe cumplir.
La finalidad de la planta de barros es tratar los efluentes que van surgiendo a lo largo del proceso de potabilización del agua, de acuerdo con tres claros objetivos: tratar los efluentes provenientes de las etapas del proceso de potabilización para evitar el volcamiento directo al curso de agua, optimizar el rendimiento de la planta potabilizadora por recuperación de agua y reutilizar el agua para riego o caudal ecológico.
Los efluentes
Los efluentes son los residuos que van quedando de las distintas etapas del proceso de potabilización. También conocidos como fangos o barros, proceden del lavado de filtros, de las purgas de barros de los decantadores tipo "pulsator" y de las purgas del saturador de cal. Todos esos efluentes se van almacenando en unas cámaras especiales y de ahí se transportan por medio de bombeo a la planta de barros.
El proceso
¿Cómo se eliminan los sólidos del efluente? Mediante el agregado de polímeros para que se produzca la concentración en el decantador de manto de lodo de alta carga, gracias a lo cual se obtiene el agua clara por un lado y el barro concentrado por otro. ¿Para qué? Para que el agua que ya termina siendo su efluente final clarificado que se devuelve al río se integre al recurso natural.
El barro
Los barros son enviados a dos centrífugas, donde se logra separar la mayor cantidad de agua posible hasta obtener un barro con un 20% de sequedad. Este barro es lo que se obtiene como material sólido final en el proceso de tratamiento de la planta de barros.
Una vez que se produjo la separación del barro, se lo transporta en camiones a un enterramiento. La producción de la planta es sorprendente: en invierno se sacan 2 o 3 camiones de barro por día (aproximadamente 25 m3) y en verano (en épocas de lluvia) esta cantidad casi se duplica.
De esta manera, la planta de tratamiento de barros es una muestra más de que optimizar todos los procesos cuidando el medio ambiente es uno de nuestros mayores desafíos.