Más del 90% de agua disponible en el mundo es salada
¿Te preguntaste por qué no se puede consumir? El agua de mar posee una concentración muy alta de sodio, algo que en el cuerpo produce efectos nocivos. Por ello es que, al beber agua salada, nuestro organismo tratará de eliminar ese exceso por medio de la orina. El agua de mar contiene aproximadamente 35.000 ppm (partes por millón) de solución salina, o sal; y para que el agua sea considerada potable, debe contener menos de 1.000 ppm de sal.

Es decir que, además de no tener buen sabor, el consumo de agua salada provoca deshidratación: si tomamos unos tragos de agua de mar, tendríamos que orinar más agua de la que bebimos para deshacernos del exceso de sal, y esto nos dejaría con más sed aún. Esto también puede provocar desórdenes metabólicos y problemas cardiovasculares (hipertensión), entre otros.
Muy difícil de “desalar”
La desalinización del agua es la única forma de transformar el agua salada en agua potable, apta para consumo humano. Se trata de un proceso complejo y costoso, que a la vez se plantea como una respuesta a los crecientes problemas de escasez de agua y sequía que se registran en el mundo.
La desalinización o desalación se puede realizar mediante diferentes técnicas, como la destilación, la congelación, la evaporación instantánea o la formación de hidratos. Pero, en la actualidad, el método más utilizado es el de ósmosis inversa.

Consiste en bombear agua a alta presión y hacerla pasar por unas membranas casi impermeables que separan el agua y la sal, de lo que se obtienen dos “productos”: un agua para desechar con alta concentración de sal (salmuera) y otra con baja concentración de sal que, tratada adecuadamente, será el agua destinada al uso final.
Previo a la ósmosis inversa, se necesitarán distintos pretratamientos del agua en función de la calidad del agua bruta (filtración por arena, nanofiltración, microfiltración, etcétera) con el fin de evitar dañar las delicadas membranas de ósmosis.
Sin embargo, este no es un método que se pueda utilizar de manera masiva para proveerles de agua potable a millones de personas.
Cuidar el agua dulce
Frente a esta realidad, el agua dulce disponible en el mundo, que es cada vez más escasa, es la única factible de ser consumida. Debemos entonces ser conscientes de su vital importancia para la vida y comprometernos con su cuidado, tanto es su estado natural como en nuestros hábitos de consumo diario, evitando el derroche y el mal uso. ¡Para que no se acabe!

Aguas Cordobesas, 20 años trabajando en la construcción de una ciudad mejor.