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Los beneficios del agua en la rehabilitación

La hidroterapia ha demostrado ser muy eficaz en el tratamiento de múltiples patologías, discapacidades, trastornos o condiciones. ¡Aquí algunas ventajas y modalidades!

08 de diciembre de 2021 a las 09:53 a. m.
Los beneficios del agua en la rehabilitación
El agua caliente mejora la relajación muscular y aumenta la circulación periférica. Foto: Montepío y Mutualidad de la Minería Asturiana / Aguas Cordobesas.

A lo largo de los siglos, la terapia acuática o hidroterapia ha demostrado ser uno de los tratamientos de mayor eficacia para multitud de patologías, sobre todo en el ámbito de la rehabilitación. Se trata de la manipulación del cuerpo, total o parcialmente, mediante la aplicación de agua a diferentes temperaturas y presiones.

Los baños de remolino, las duchas bitérmicas y los chorros de presión son algunos de los dispositivos utilizados. Como resultado, las intervenciones para las personas de todas las edades con varias discapacidades, trastornos o condiciones se mejoran cuando se realizan dentro de un ambiente acuático.

Estos tratamientos también proporcionan resistencia para el entrenamiento de fuerza y, a través de la reducción de la gravitación en la piscina, la persona es capaz de ponerse de pie y entrenar la marcha y ejercicios de fortalecimiento sin causar mayores daños.

Además, el agua caliente y la flotabilidad disminuyen la sensibilidad al dolor.

Las propiedades físicas del agua

El agua se convierte en un medio único para la rehabilitación, debido a sus propiedades físicas: flotación, viscosidad y las presiones hidrostáticas e hidrodinámicas.

· Flotación: disminuye el peso del cuerpo en relación al grado de inmersión. Por ejemplo, estando de pie con el agua a nivel del tórax, el peso corporal se reduce un 60%. Esencialmente, esto da al paciente y al terapeuta la habilidad de controlar las fuerzas de compresión sobre las articulaciones.

Viscosidad: gracias a esta propiedad, moverse en el agua es como levantar “una pesa líquida”: cuanta más fuerza se emplee, mayor es la resistencia que actúan contra uno. Esto permite fortalecer los músculos en una postura funcional/erguida, sobre todo dentro de la zona del tronco, y mejorar la funcionalidad, porque el cuerpo se estabiliza a sí mismo contra esa resistencia

Estos tratamientos se realizan para mantener o mejorar las funciones del equilibrio, coordinación, agilidad, capacidad aeróbica, paso, locomoción, la mecánica del cuerpo y la estabilización postural. También son muy útiles para la fuerza, potencia, y resistencia muscular, así como en las estrategias de respiración, los ejercicios terapéuticos y el entrenamiento funcional.

Un recursos, múltiples beneficios

La hidroterapia trae aparejada múltiples beneficios. Por ejemplo, el agua caliente mejora la relajación muscular y aumenta la circulación periférica. Además, colabora con la estimulación del conocimiento del cuerpo, el equilibrio y la estabilidad del tronco.

El agua caliente colabora con la estimulación del conocimiento del cuerpo, el equilibrio y la estabilidad del tronco. Foto: Asociación Médica Latinoamericana de Rehabilitación / Aguas Cordobesas.
El agua caliente colabora con la estimulación del conocimiento del cuerpo, el equilibrio y la estabilidad del tronco. Foto: Asociación Médica Latinoamericana de Rehabilitación / Aguas Cordobesas. (La Voz)

Estos tratamientos también proporcionan resistencia para el entrenamiento de fuerza y, a través de la reducción de la gravitación en la piscina, la persona es capaz de ponerse de pie y entrenar la marcha y ejercicios de fortalecimiento sin causar mayores daños.

Además, el agua caliente y la flotabilidad disminuyen la sensibilidad al dolor.

Las propiedades físicas del agua

El agua se convierte en un medio único para la rehabilitación, debido a sus propiedades físicas: flotación, viscosidad y las presiones hidrostáticas e hidrodinámicas.

· Flotación: disminuye el peso del cuerpo en relación al grado de inmersión. Por ejemplo, estando de pie con el agua a nivel del tórax, el peso corporal se reduce un 60%. Esencialmente, esto da al paciente y al terapeuta la habilidad de controlar las fuerzas de compresión sobre las articulaciones.

Viscosidad: gracias a esta propiedad, moverse en el agua es como levantar “una pesa líquida”: cuanta más fuerza se emplee, mayor es la resistencia que actúan contra uno. Esto permite fortalecer los músculos en una postura funcional/erguida, sobre todo dentro de la zona del tronco, y mejorar la funcionalidad, porque el cuerpo se estabiliza a sí mismo contra esa resistencia.

El agua se convierte en un medio único para la rehabilitación, debido a sus propiedades físicas. Foto: YouTube / Aguas Cordobesas.
El agua se convierte en un medio único para la rehabilitación, debido a sus propiedades físicas. Foto: YouTube / Aguas Cordobesas. (La Voz)

· Presión hidrostática: la presión aplicada a un líquido encerrado y en reposo, se transmite integralmente a todas las partes del fluido y a las paredes del recipiente que lo contiene. Por lo tanto, a mayor profundidad, el agua ejerce más presión sobre el cuerpo, lo que provoca un mayor retorno venoso.

Efectos fisiológicos de la terapia acuática

La inmersión en agua tibia (30º C), además de facilitar la realización de ejercicios no realizables fuera del medio acuático, provoca una serie de efectos fisiológicos:

· Incrementa la circulación superficial y el aporte sanguíneo a los músculos.

· Incrementa el metabolismo general.

· Disminuye la hipersensibilidad de las terminaciones sensitivas.

· Relaja la musculatura de forma generalizada.

Temperatura del agua según el tratamiento

· Fría (10-15°C): recuperación post-ejercicio, baño de contraste.

· Templada (26-30°C): acondicionamiento cardíaco, ejercicio intenso, esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica.

· Indiferente (32-35°C): terapia acuática, Ai-Chi, relajación.

· Caliente (36-41°C): relajación, baños de contraste.

Estos tratamientos también proporcionan resistencia para el entrenamiento de fuerza. Foto: Saber Vivir / Aguas Cordobesas.
Estos tratamientos también proporcionan resistencia para el entrenamiento de fuerza. Foto: Saber Vivir / Aguas Cordobesas. (La Voz)

El agua es un recurso tan noble, que la terapia acuática está indicada en casi todos los ámbitos de la rehabilitación e incluye todas las patologías en las que se desee reducir el dolor, el espasmo muscular o el edema, y aumentar el arco de movilidad y la fuerza muscular. Por lo tanto, debemos hacer un uso responsable y cuidado de ella.

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