El Buen Pastor cumple 10 años
De una prisión pasó a convertirse en punto de encuentro para las artes y la cultura. Desde el año 2007, el paseo renueva constantemente la variedad y amplitud de sus propuestas.
El establecimiento correccional que funcionó en el barrio de Nueva Córdoba conocido como Cárcel del Buen Pastor, y que hoy alberga un paseo cultural y recreativo, está ligado a la acción de dos comunidades de mujeres de diferente naturaleza, pero con similares fines humanitarios.
Una era de carácter laico y la otra de origen religioso. Se trata de la Sociedad de Beneficencia y de las Hermanas Caridad del Buen Pastor, una congregación creada por Santa María Eufrasia Pelletier, en Francia en 1835, para asistir a mujeres en condiciones de marginalidad.
Para los festejos, este viernes Fundación Desafiarte abre una muestra fotográfica; el sábado actúa el Coro de Niños Cantores, a las 19; y el domingo hay un concierto de órgano en la Capilla, a las 18.

Fundada en 1855, la Sociedad de Beneficencia estaba formada por un grupo de mujeres de las clases más acomodadas de Córdoba. Su acción estuvo dirigida a brindar ayuda a niños y a mujeres que no tenían cuidados mínimos en salud, educación y asilo. Mediante sus gestiones ante los poderes políticos de la ciudad y la provincia, esta sociedad de damas abrió escuelas –la 9 de Julio y la 25 de Mayo, para “doctrina cristiana, lectura, escritura, costura y bordado”–, el Hospital de Belén para pacientes del sexo femenino y el Hospital de Niños de la Santísima Trinidad.
De acuerdo con las actas que Manuel Rio reproduce, en una sesión del año 1859, la Sociedad de Beneficencia puso en marcha la idea de crear un Asilo de Mendigos, destinado en un principio a “aquellas desgraciadas mujeres cuya imposibilidad de trabajar esté de manifiesto”. Esta fue tal vez la institución que dio origen al correccional de mujeres.
La Sociedad de Beneficencia también abrió la Casa de Dementes, un alberge para personas con problemas de salud mental, las que hasta entonces deambulaban por la ciudad.

Las consocias aún tenían por delante una tarea pendiente en virtud de su acción humanitaria. La prédica de las consocias encontró eco favorable en el poder político, y el gobernador Manuel Pizarro confió a las Hermanas de la Caridad del Buen Pastor la dirección del Asilo y Correccional de Mujeres, mediante un decreto del 15 de diciembre de 1892. Para los casos de menores, las hermanas del Buen Pastor contaban con un asesor y un defensor para proteger su integrad.
Entre los 1901 y 1906, fue construido el inmueble donde funcionó el establecimiento, en la misma manzana irregular donde actualmente está el lugar para la cultura y la recreación. "Sus usos fueron convento de la congregación de la Caridad del Buen Pastor de Angers y Asilo Correccional de Mujeres y Menores, por lo que este conjunto permanecía como un espacio de la memoria colectiva y simbólica de la ciudad", sintetiza
Acerca de la historia de la arquitectura de Córdoba (1955-1960)
, libro de Juan Manuel Bergallo y María del Carmen Franchello.

Este espacio fue desacralizado en el año 2000. A partir de ahí, fue objeto de una restauración realizada por un equipo de profesionales, docentes y alumnos de la Escuela Provincial de Bellas Artes Figueroa Alcorta.
Los bocetos de las pinturas decorativas del interior se presume que fueron hechos por los pintores Manuel Cardeñosa y Emilio Gómez Clara, quienes trabajaban con la dirección de Emilio Caraffa. Los temas de estas pinturas, vistas de izquierda a derecha, son La presentación, la adoración de los Reyes Magos, Jesús perdido y hallado en el Templo, y la huida a Egipto.
La figura que está en el mural sobre la puerta de ingreso a la capilla retrata a Santa María Eufrasia Pelletier, fundadora de la Congregación Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor. La hermana Eufrasia nació en 1796 y falleció en 1868. Su acción pública estuvo orientada a concretar efectivamente los anhelos de su siglo, en favor de la igualdad de derechos de la mujer. Luego de un largo proceso, Santa María Eufrasia Pelletier fue canonizada el 2 de mayo de 1940.

Al producirse el traslado de la cárcel de mujeres al complejo en la localidad de Bower surgieron diferentes especulaciones sobre el destino del conjunto. La intervención sobre el inmueble transformó la estructura que originalmente estuvo destinada a convento y cárcel, pero conservó la capilla y dio origen a nuevos espacios, culturales y comerciales. De ese modo, surgieron la fuente de aguas danzantes, una galería de arte, una fotogalería y espacios verdes para solaz de los visitantes frente a la iglesia de los Capuchinos. La capilla, por su lado, se consolida como un escenario para la manifestación de diferentes expresiones artísticas, además de su atractivo como bien patrimonial.
Las modificaciones que la Provincia realizó en esta singular manzana del barrio de Nueva Córdoba influyeron directamente en el uso que la ciudadanía le dio al lugar. Tras superar varias polémicas acerca de su destino, el Buen Pastor, como sencillamente se lo llama, se afianza como un lugar de encuentro para la expresión de las artes y la cultura.