Cuatro historias que te asombrarán
Cada insignia tiene un significado especial, no sólo para la empresa automovilística, sino también para el consumidor final, que le recuerda alguna época en la que tuvo un vehículo de esa marca. Por eso, Mundo Maipú te cuenta el trasfondo de tus cuatro logos favoritos.
Los autos se han convertido en un objeto tan cotidiano que pocas veces uno se detiene a mirar sus detalles, excepto que rompan los esquemas de diseño tradicional, o sea un vehículo deportivo. Pero se debe tener en cuenta que cada marca esconde una historia detrás del logo que la identifica y que le da el sello característico a cada modelo de automóvil.
A continuación, Maipú te presenta una breve reseña de la historia de cada uno de los cuatro emblemas de las marcas automotrices más elegidas:
Audi

En 1989, August Horch, considerado uno de los pioneros de la industria automotriz alemana, fundó la empresa de autos A. Horch & Cie. Luego de algunos problemas financieros, abandonó esa compañía para fundar en 1909 August Horch Automobilwerke GMBH. Como Horch había perdido la disputa legal por el nombre de la compañía, ya que este estaba registrado anteriormente, no pudo volver a utilizar su apellido, así escogió el nombre Audi, que es la traducción al latín del vocablo alemán “horch”, que en español significa “oye”.
Para poder enfrentarse a las dificultades provenientes de la Gran Depresión de 1929, en el año 1932, las compañías Horch y Audi, junto con DKW (fundada en 1907) y Wanderer (fundada en 1885), se fusionaron para formar una sola empresa, llamada Auto Union AG, y es así como en 1932 nació el logotipo de Audi con los cuatro aros entrelazados que representa la unión de las marcas: Audi, DKW, Horch y Wanderer.
Chevrolet

El cofundador de la empresa William C. Durant introdujo el emblema de Chevrolet a finales de 1913. El origen se debe a la imaginación de Durant, que, como viajero del mundo, en 1908 vio una forma marchando hacia el infinito como diseño de un tapiz en un hotel francés. Removió una parte del tapiz y lo atesoró para mostrarlo a sus amigos, con la idea de que podría ser una buena opción como emblema para un vehículo.
Ford

El logo de la marca evolucionó a través de los años, donde tuvo un modelo discreto que sólo duró un año, para luego adoptar la forma que jamás abandonaría: el óvalo que contiene la palabra Ford. Esta forma ovalada fue elegida por el hecho de que representa tanto la simplicidad como la elegancia. Además, un óvalo ofrece un área de visión máxima y es algo muy distintivo: todo el mundo lo reconoce. El logotipo original tenía un fondo en color azul, pero las diversas evoluciones del diseño han ido incorporando tonos de blanco para darle al conjunto un efecto elegante y suavizado.
Volkswagen

Este logotipo fue parte del engranaje de la política nazi para, supuestamente, mejorar la calidad de vida del pueblo alemán. Según cuentan, el diseñador Franz Xaver Reimspiess se dedicó a jugar con las dos letras o iniciales que componen las palabras Volks y Wagen, o sea V y W. De ahí nacieron las siglas VW.
El logo quedó como un gran círculo dentado rodeando a las siglas. Con ese logotipo para los Volkswagen, se inauguró la fábrica en el poblado alemán de Wolfsburg. Concluida la Segunda Guerra (1945), con Alemania dividida, Wolfsburg quedó en la zona británica. Esto hizo que los propios británicos borraran del emblema el engranaje y dejaran solamente un círculo limpio alrededor de las siglas VW. De esta manera, con nuevo logo y reconocida mundialmente la marca como Volkswagen, comenzó a fabricar en 1948 los universalmente conocidos “escarabajos”. El logotipo se mantuvo sin grandes modificaciones hasta el año 2000, cuando se le dio un novedoso estilo en 3D para ajustarse a los tiempos actuales.
Fuentes: atraccion360.com / diariomotor.com / excelenciasdelmotor.com