Castellino Arquitectos, la belleza de lo permanente y lo sólido
“Sin dogmas, sin reglas estrictas y con mucha libertad”, ese es el espíritu con el cual se identifican los integrantes del estudio con sede en Villa Carlos Paz.
Los arquitectos Darío Castellino y Rocío Vera junto a Emanuel Tondo y Jesica Tuci entienden y trabajan la arquitectura desde la búsqueda de la solidez y la permanencia en un mundo lleno de metáforas visuales efímeras.
“Desde hace muchos años sentía la necesidad de crear un espacio libre, un ámbito para el diálogo y el intercambio de ideas y acciones en el mundo de la arquitectura, el diseño, la música y la poesía. Un lugar relacionado con el arte y otras disciplinas creativas”, explica Darío.
No a las respuestas preestablecidas
Walter Gropuis, el arquitecto alemán fundador de la Bahaus y protagonista clave de la historia de la arquitectura moderna, aseguraba que mientras construir es meramente un asunto de métodos y materiales, la arquitectura implica el dominio del espacio. Embanderados tras este concepto, desde el estudio Castellino trabajan a diario en la creación de nuevas relaciones entre el hombre, el espacio, la técnica y la naturaleza.

“Nuestros proyectos son el desenlace de un proceso y no de una respuesta preestablecida. Disfruto el poder imaginar, crear y convertir las ideas en realidad”, expresa Castellino. Sobre esta base, privilegian el contexto y las necesidades del usuario, sin dejar de lado la estética y el detalle.
“Las texturas, filtros y materiales son nuestros aliados para que los espacios expresen sensaciones. Razonamos sobre cómo hacerlos dialogar entre sí”, concluye.
Biomímesis e innovación
Desde el estudio expresan la importancia de trabajar de manera convergente (vinculando la arquitectura con otras áreas y disciplinas) y pensar el futuro como el resultado de una simbiosis entre la biomímesis y la innovación tecnológica.
“Pensamos una arquitectura absolutamente multidisciplinaria en la que los espacios son orgánicos, inteligentes. Como un sistema vivo; capaces de interactuar y gestionar la relación del interior y exterior adaptándose a la condición de cambio constante”.
La biomímesis es la ciencia que estudia a la naturaleza como fuente de inspiración de tecnologías innovadoras para resolver problemas humanos. Esta disciplina generó una verdadera revolución en la arquitectura a través del desarrollo de soluciones vanguardistas, para experimentar con una geometría topológica y convertir un modelo convencional en un modelo inteligente.

“El futuro de la arquitectura viene de la mano de los diseños inspirados en las leyes de la naturaleza con el uso de la innovación tecnológica como herramienta para descubrir una familia de nuevas soluciones”, sostienen.
La belleza de lo permanente y lo sólido
Darío Castellino y equipo confían en un futuro en el cual, a través de nuevos materiales, se podrán concretar proyectos en los cuales lo humano y el hábitat se relacionan en un sistema flexible y dinámico con diseños bioclimáticos que funcionan y perduran.

“El contraste que se genera entre la permanencia de algunos materiales con la cultura de los cambios rápidos en la que vivimos es fuente de inspiración. Valoramos la búsqueda de la permanencia, de la solidez, de lo artesanal. A la hora de enfrentar nuevos proyectos buscamos capturar la esencia, las cualidades de una situación o de un espacio”, expresa Darío.
Consultado acerca de la belleza como concepto y ante la imposibilidad de una definición por el carácter subjetivo de la misma, Darío sostiene que la busca y en ocasiones la encuentra. “Pasear bajo el óculo del Panteón, deambular por el Mausoleo de Angkor Wat o sentarse a orar en la Sagrada Familia o la catedral de Milán, es estar en espacios bellos. Ahí encuentro la belleza y con esas obras defino lo bello”, comenta.
Prueba y sorpresa
Inquietos y en la permanente búsqueda de la innovación, buscan incansablemente nuevos materiales y respuestas vanguardistas. En esa línea elaboraron una probeta de hormigón negro. “El resultado fue sorprendente. Además de ser de una belleza extrema, nos permite hacer estructuras portantes para dejarlas vistas. Ya tengo en agenda hacer una prueba para ver los resultados del hormigón de mármol blanco”, relata Darío.

Un futuro simbiótico
“La arquitectura tiene que mediar entre las necesidades percibidas del momento en el que vivimos y las necesidades desconocidas del futuro. Entre las necesidades inmediatas de nuestros cuerpos y el deseo de crear algo que durará más allá de las generaciones”, sostiene. En este sentido, coinciden en que la pandemia puso de manifiesto lo importante del cuidado de la salud urbana, el respeto por el medio ambiente y de los espacios que habitamos.

En lo personal, Darío cree que son muchos los desafíos por conseguir y que el camino es largo y debe realizarse por pausadas y estudiadas etapas. “Quiero y deseo que el crecimiento sea de forma natural y cuando uno le pone pasión por lo que hace los desafíos vienen solos y los sueños se cumplen”, expresa.