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Arquitectura sustentable. Premio Mies van der Rohe a un edificio 100% reciclable y 100% reutilizable

Max Hacke y Gustav Düsing son los creadores del proyecto para la Universidad Técnica de Braunschweig, en Alemania.

13 de septiembre de 2024 a las 11:02 a. m.
Premio Mies van der Rohe a un edificio 100% reciclable y 100% reutilizable
El Pabellón de Estudios de la Universidad Técnica de Braunschweig, diseñado por los arquitectos berlineses Gustav Düsing & Max Hacke.

El nuevo premio Mies van der Rohe, con el que la Comunidad Europea corona la mejor arquitectura, galardonó en esta edición a una estructura que es un edificio singular: un inmueble circular —100% desmontable y 100% reutilizable— que desafía la idea de permanencia. Es desmontable, re-construible y construible de otra manera, más un sistema constructivo que un producto final. Por eso, contradice la idea de edificio acabado y la imagen icónica, visual, de alguna arquitectura.

Sus autores, Max Hacke y Gustav Düsing, son los arquitectos más jóvenes que reciben el premio. Ambos trabajan en estudios colaborativos. Los profesionales hablan de cambios y desafíos. ¿Para qué debe servir hoy una universidad? ¿Cómo compartir conocimiento desde un edificio? Su pabellón lo ilustra.

Es un innovador edificio universitario concebido para responder a la evolución del panorama académico en un mundo pospandémico.
Es un innovador edificio universitario concebido para responder a la evolución del panorama académico en un mundo pospandémico. (La Voz)

El inmueble de dos plantas es versátil, abierto. Ofrece un espacio de trabajo para los estudiantes —de cualquier facultad o escuela— sin marcar jerarquías espaciales y con la posibilidad de que quien llega reinvente la distribución espacial. Sirve para el estudio y el ocio, y a esa convivencia confía el respeto entre los usuarios.

Así, este edificio es un contra-modelo del sistema arquitectónico habitual en el que el inmueble ofrece servicios, pero limita el tipo de distribución. En lugar de compartir el conocimiento de arriba a abajo —de proyectista a usuario—, este pabellón comunitario ofrece la posibilidad de que el usuario ajuste el espacio y reconfigure, fácilmente, su distribución. Explora el trabajo en equipo y la convivencia. La capacidad de los materiales y los recursos (voladizos, cortinas, terrazas) para abrir y cerrar los espacios visual y acústicamente.

Un edificio que es más un sistema constructivo que un producto final.
Un edificio que es más un sistema constructivo que un producto final. (La Voz)

Así, es un edificio cambiante sin ser efímero, un pabellón que responde a las demandas diversas de los usuarios.

Constructivamente, es modular y sostenible. Completamente reutilizable, está levantado con una estructura que combina acero y madera. Es completamente desmontable, es decir que puede reconstruirse íntegramente en otro lugar. Además, puede alterarse y rehacerse de otra manera. Los módulos de la estructura, de vigas y columnas, permiten divisiones de 3 x 3 metros. En la estructura se insertan tablas de madera atornilladas. No hay pegamento ni cemento, es un edificio circular.

Energéticamente, el inmueble acumula sol cuando los árboles pierden las hojas en invierno y se protege de él con las hojas durante el verano. El 80% de la energía que consume es renovable, muchas veces a partir de soluciones ingeniosas: aprovecha la energía de los 200 ordenadores de los estudiantes. La ventilación es natural, por aperturas, y aumenta la luz natural gracias a un gran tragaluz en el piso superior. Los cables están integrados en las vigas y las columnas. Es, lo decíamos, más un sistema que un edificio, pero el resultado es un edificio circular, sostenible y responsable.

Accesible, flexible y reutilizable, así es el proyecto ganador.
Accesible, flexible y reutilizable, así es el proyecto ganador. (La Voz)

Fuente: El País