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(S)elecciones populares

06 de septiembre de 2015 a las 11:19 a. m.
(S)elecciones populares

No sólo de elecciones vive el hombre. También lo hace de selecciones... sus selecciones deportivas. Por estos días, tres seleccionados argentinos, con distintos objetivos, con diferentes chances y con variado protagonismo están en plena acción.

La de fútbol jugó el viernes su primer partido oficial luego de perder la final ante Chile por la Copa América. Volvió con todo el equipo de Gerardo Martino, aunque su rival fue Bolivia, a la que goleó 7-0 en Houston, Estados Unidos. Un trámite.

La de básquetbol se encuentra en México disputando el Preolímpico que clasifica a dos selecciones americanas a los Juegos Olímpicos de Río 2016. Hasta ahora clasificó sin inconvenientes a la segunda fase, que comienza a jugar hoy, con Uruguay como primer rival.

La de rugby está en la etapa final de su preparación de cara al Mundial que comienza el próximo 18 de septiembre en Inglaterra. Para Argentina, el debut será el 20 en Londres, nada menos que ante Nueva Zelanda. Mientras, en su último ensayo en cancha, ayer derrotó al Leicester británico por 55-34.

Las comparaciones, se sabe, son odiosas y los argentinos tenemos una condición genética a comparar. En política, en el mundo del espectáculo, en la forma de servir el asado, en la preparación del ferné. En todo, desde lo más importante hasta lo más banal. Y con las selecciones pasa lo mismo aunque no haya punto de comparación entre lo que hace una u otra.

Críticas permanentes recibe el equipo nacional de mayores que lleva 22 años sin ganar títulos. Que Messi juega de otra manera. Que Higuaín no tiene que estar. Que Tevez tiene que jugar con Messi. Que la defensa es mala. Que esto, que lo otro. Andanadas de cuestionamientos de la prensa y del hincha. ¿Por qué los del fútbol no aprenden de los del rugby o de los del básquetbol? Porque son distintos. Porque tienen otras presiones. Porque los rivales son otros. Así de sencillo.

El delantero Sergio Agüero, una de las figuras ante Bolivia, consideró que los simpatizantes argentinos “exigen mucho y no les gusta perder”. “Las críticas están y hay que saberlo manejar, lo venimos sufriendo hace muchos años, pero nunca dijimos que no a la selección y por algo estamos acá, vamos a seguir viniendo hasta que el técnico diga basta”, aseveró el ex Independiente.

Los cuestionamientos que recibe el fútbol no les llegan a los del básquetbol, quienes a través de la Generación Dorada lograron enamorar al público argentino desde el Mundial de Indianápolis, cuando le ganó al Dream Team y llegó hasta la final, que finalmente perdió ante Yugoslavia. En ese torneo nació el gran equipo que dos años después se colgó el oro olímpico en los Juegos de Atenas 2004.

Tampoco el rugby cobra como lo hace el fútbol. Con más marketing que títulos, Los Pumas se ganaron un espacio inmenso en el corazón de los hinchas argentinos a fuerza de su entrega en el campo de juego y de popularizar una emotiva versión del himno argentino, que conmueve hasta las lágrimas. Ahora se viene el Mundial de rugby y se sabe de antemano que tiene pocas chances (casi ninguna) de alzar el título, pero seguramente volverán a enamorar con derrotas dignas, las mismas que al fútbol no se las perdona nadie. Al fin y al cabo, cada uno hace de las selecciones sus propias elecciones.