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Mundial de handball de Qatar: un antes y un después

El campeonato que finalizó ayer superó todo lo imaginado en el mundo del handball y abrió un debate en el seno del deporte. El país se prepara para el Mundial de Fútbol.

02 de febrero de 2015 a las 09:00 a. m.
Mundial de handball de Qatar: un antes y un después
El mejor final. Francia se quedó con el oro en el Mundial de Qatar y alcanzó su quinto título ecuménico. Era el gran favorito a festejar ayer en el estadio Lusail. (Foto: Prensa Qatar 2015)

El Estadio Lusail se había vestido ayer para su gala mayor: la final y la ceremonia de clausura del Mundial de Handball para el cual este escenario majestuoso fue finalizado poco tiempo antes del comienzo del torneo, el jueves el 15 de este mes. Camino a esa mole decorada con colores arena, perla y mar, ayer era imposible despojarse del pensamiento que de acá a siete años este coliseo, que hoy se levanta solitario y pocos aventuran qué albergará, en adelante será el edificio más antiguo de una ciudad artificial y ecológica que se construirá para 300 mil habitantes y que tendrá su punto neurálgico en el Estadio Nacional de Lusail, sede del partido inaugural y la final del Mundial de Fútbol 2022. Salvo que la Fifa revoque la sede y se la otorgue a otro país, algo impensado cuando está de por medio un país con semejante poderío económico y que destina gran parte de sus millones a invertir en los principales clubes y multinacionales del planeta.

"Cada seis meses Doha ya parece otra ciudad", comentaba Diego Maccione, un argentino que trabaja en la cadena televisiva Al Jazeera, que por estos días también es una gran obra en construcción, con la renovación de sus edificio. "Cuando llegué hace cinco años, no había ni tráfico en Doha. Ahora, hay veces que tardás ocho minutos en un semáforo", cuenta.

El crecimiento frenético, la movilidad continua y la sensación de que nada es imposible para este país es el primer balance de un mundial excepcional. Si había alguna duda, quedó evacuada tras la ceremonia de cierre de anoche, una fiesta pocas veces vista, jamás en el handball. Es que este deporte acaba de vivir una experiencia irrepetible. Y no sólo en lo organizativo este mundial pasará a la historia y será único, también habrá un antes y un después en lo deportivo, porque tuvo un finalista como Qatar, que seguro abrirá un debate.

Es que los cataríes recurrieron a una regla que tiene la Federación Internacional de Handball, que establece que cualquier jugador que durante tres años corridos no haya actuado para su selección tiene derecho de actuar en otra si se nacionaliza. España hizo uso de la misma en su momento y hace dos años fue campeón del mundo. Qatar, con 10 importados y DT español, trabajó para ser protagonista y vaya si lo fue, mojándoles la oreja a varias selecciones históricas de Europa. Por eso, nadie se extrañaría si se revisa ese tema.

Al margen de esto, fueron varias las imágenes que juntas arman un recuerdo inolvidable de lo sucedido durante estos 18 días, y queda la certeza de que ya nada será igual para el mundo del handball.

Estadios. Los tres presentados sorprendieron por su diseño y modernidad.

Obras. En Doha se construye día y noche, lo cual abona la duda sobre las condiciones de trabajo en las cuales están los inmigrantes que llegan en especial desde el sur asiático. Esto le valió a Qatar varios pedidos de informes de organismos internacionales de Derechos Humanos.

Organización. Hay que hurgar demasiado para encontrar puntos negativos.

Clima. La mejor época del año, con noches frescas y días amigables.

Hospitalidad. Desde el primer día fue conmovedora, aunque a veces hayan tenido problemas, como, por ejemplo, los choferes de los ómnibus de la organización.

Inglés. Es el idioma que unifica la comunicación entre tantos extranjeros.

Argentina. Los Gladiadores hicieron un gran mundial, igualando su mejor posición histórica (12°, también en el Mundial de Suecia 2011). Dieron un paso más para ganarse el respeto de todos. Perdieron tres juegos: con el campeón Francia, con el tercero Polonia y con el séptimo Alemania.