Los hermanos Rivata, capitanes en fútbol, básquet y vóley de Barrio Parque
Los cuatro hermanos Rivata son figuras en los equipos de fútbol, básquet y vóley de Barrio Parque. La historia de una familia de sangre verde.
Rivata, "con v corta y una t", es el apellido que más se escucha cuando uno se da una vuelta por las canchas y los pasillos del transitado club Barrio Parque, de Córdoba.
Porque si es sábado y hay fútbol de Liga Cordobesa, los hermanos Rivata, Augusto (27 años, capitán) y Santiago (23), arman un "doble 5" de lucha y entrega en la primera de Parque, que acaba de conseguir el primer título de su historia al ganar la Copa Córdoba 2018.
Pero si una noche entre semana vas a ver al equipo de básquet que juega en la Liga Argentina (antes conocida como TNA), ahí también estará Lautaro Rivata, el hermano mayor (31), un alero corajudo y capitán del plantel.
Y hay más. Si de vóley se trata, podrán ver en acción a la princesa de la familia: Camila, 25 años, psicóloga deportiva y capitana de la primera de Parque en la categoría A1 del vóley cordobés.
Ellos son simplemente “los Rivata”, cuatro hermanos que se criaron a la vuelta del club porque sus papás decidieron que así fuera.

"Estuvimos buscando por años un terreno cerca del club porque queríamos esa vida para nuestros hijos. Una vida de club. Y mal no nos salió", dice Lía, la mamá, que en su juventud fue nadadora y luego directiva de Parque. Su papá Jorge hizo fútbol y básquet, también de manera amateur.
Era imposible que sus hijos no encontraran el camino en el deporte, que los formó y educó. “El deporte te estructura. Te da un norte. Y es raro que todos sean capitanes de sus equipos. Son distintos tipos de líderes mis hijos. Y todos buenos chicos”, dice su madre con orgullo, pidiendo que se haga hincapié en el estudio, que siempre fue prioridad.
Y se nota: Lautaro es ingeniero biomédico recibido de la UNC, Camila es psicóloga y los dos futboleros de la familia están cerca de recibirse de abogados.
“Somos una familia de deportistas. El castigo de mis viejos, cuando éramos chicos, era prohibirnos ir a entrenar. Con eso te digo todo. Nos criamos acá adentro”, dice Lautaro, quien trae en el coche a su pequeño hijo Francesco. No hay dudas: es el heredero.
“Francesco ya anda con la pelota de básquet y la de vóley. Seguro va a continuar este legado. Nuestra vida ha sido el club. La pileta, los amigos. Yo hice patín, gimnasia rítmica y terminé en vóley. Parque es el patio de nuestra casa”, señala Camila. Es muy común que todos vayan a apoyar al hermano que juega el día que tienen partido. Así los Rivata están en el vóley, en el básquet y en el fútbol. Siempre junto a Parque.
“Somos muy unidos y de ir a alentarnos. Somos los fanáticos números uno de nuestros hermanos. Y también somos críticos entre nosotros. Como todos conocemos de deportes, se marcan los errores. Muy difícil que venga un elogio”, se ríe Augusto.
Santiago es el menor y el más tímido. “Yo no soy capitán de nada, eh. Mis hermanos son los grosos”, se ataja.

Un club con vida
Barrio Parque es un club que florece. Tiene 17 disciplinas y gente todo el tiempo dando vueltas por sus impecables instalaciones.
Los Rivata son un ejemplo claro de lo que significa la familia y también Barrio Parque.
“Ahora salimos campeones por primera vez en Liga Cordobesa de Fútbol y fue hermoso vivirlo con la familia. Son cosas que no te olvidas más. Hay que agradecer a nuestros viejos que siempre nos marcaron el deporte y el estudio como prioridad”, asegura Augusto. Los hermanos Rivata son ese típico amigo que todos tienen y que juega bien a cualquier deporte. Con la pelota que aparezca, se defienden.
“Es un clásico que armamos el equipo de los Rivata y juguemos nosotros seis contra otros amigos del club. Todos jugamos a todo y después nos fuimos especializando cada uno en distintos deportes”, cuenta Lautaro.
“El club es nuestra vida. Me crié acá y me gustaría que mis hijos también lo hicieran. Barrio Parque es nuestra familia y estamos orgullosos de formar parte de su historia”, cierra Camila.

Sus hermanos la miran como sólo miran los hermanos.
La camiseta verde los une como su sangre. Y la defienden con el corazón. Porque ellos nacieron acá. Y el sentido de pertenencia no se puede inventar: se tiene o no se tiene.
Ellos son los Rivata. Para conocerlos, sólo hay que darse una vuelta por Barrio Parque. Que no es más ni menos que su casa.

