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"La Hiena" Barrios dejó el boxeo: la condena social pesó sobre la legal

Colgó los guantes. Pese a la justicia no terminar de expedirse, la sociedad no perdonó al excampeón del mundo.

01 de febrero de 2013 a las 08:59 a. m.
"La Hiena" Barrios dejó el boxeo: la condena social pesó sobre la legal
El fanático de Tigre decidió colgar los guantes (Foto: LVI).

Jorge Rodrigo Barrios anunció su alejamiento ("No voy a ser entrenador, ni promotor") definitivo del boxeo, solapando la amargura que entraña su decisión. Es que "la Hiena" convivió enamorado con su profesión y este divorcio no figuraba en sus planes a corto plazo.

Al fin, el boxeo fue lo mejor de su vida y su contención permanente. Pero Barrios le busca culpables a su desánimo. Dice que pese a todos los esfuerzos, no le permitieron subir al ring para pelear y, en razón de que su dinero se agota, debe trabajar.

Sobre el exboxeador, pese a estar libre por una fianza, pesa una sentencia a cuatro años de prisión -que fue apelada-, sin que ello modere la condena social que lo juzgó sin redención. A Barrios no le permitieron reaparecer en Rojas, Catamarca, Salta, Jujuy, Río Gallegos.Y también en Córdoba recibió promesas vanas.

Documentos. Barrios, de 36 años y 50-4-1/36 KO, registró su campaña profesional durante 16 años que van desde su debut (ganó por KO 2º) sobre el cordobés Héctor "Perro Bravo" Martínez, hasta superar por puntos al colombiano Wilson Alcorro. En ese lapso fue dos veces campeón mundial superpluma.

Primero, por la Unión Mundial de Boxeo (no reconocida por la Federación Argentina) al derrotar (KOT 8º) al italiano Silvano Usini y luego por la OMB (por KO 1º) al húngaro Janos Nagy. Lamentablemente, fue el primer argentino en perder la corona en el pesaje cuando debió cumplir con su primera defensa.

Pecado. Barrios fue acusado de haber asesinado a Yamila González, embarazada de 20 años, en un accidente en Mar del Plata (2010), aunque las ruedas que la atropellaron fueron las de otro auto –al que Barrios chocó– conducido por una mujer que arrastró 50 metros a la víctima (dijo no haberla visto). El juicio no pudo hallar culpas absolutas.

El púgil no estaba borracho ni drogado, según se dijo, pero la condena social pesa sobre la legal y no lo deja redimirse, como bien sostuvo el periodista Gustavo Nigrelli en una nota días atrás.