"Hiena" Barrios: No me dieron la oportunidad de demostrar que las personas pueden cambiar
Adiós. Tras no conseguir autorización para volver al ring, el excampeón mundial se va del boxeo. Dice que trabajará y estudiará marketing.
Arranca firme, sólido, sereno. Parece el primer round de una pelea de título del mundo. "Tomé le decisión. Estoy seguro, convencido de lo que hago. Dejo el boxeo de forma definitiva", larga Jorge Rodrigo Barrios emulando un cross zurdo que dejó en la lona a más de uno. Continúa y el discurso empieza a flaquear, como cuando el cansancio deja que se filtre un golpe rival.
"No me dieron la oportunidad de subir al ring. Creo que tenía algo más para dar. Me sentía bien en los entrenamientos". Y vuelve a erguirse, a recobrar la postura: "Pero ya está, no quiero pensar en qué podría haber pasado. Me fui para siempre".
Aunque cuando el golpe hizo daño, se sabe, la caída es inminente. Se quiebra y parece volar la toalla del rincón para siempre: "Hubiese querido despedirme en la cancha de Tigre. Pero tengo que laburar, hoy la guita no me alcanza".
- Decidiste alejarte definitivamente del boxeo, ¿es así?
- Lo venía pensando desde hace tiempo y lo hablé con mis hijos. Por las negativas para subirme al ring y el nombramiento de persona no grata en cada ciudad que me programaban, me decidí: dejo el boxeo por completo. No voy a entrenar, ni ir a ver peleas, nada. Me voy.
- ¿Estás dolido?
- El peor castigo cuando uno hace el mal se sufre en vida. Me castigaron con esto. El año pasado, en Catamarca, el Secretario de Deportes (Maximiliano Brumec) anunció a la mañana que peleaba, y a la noche dijo que ya no le interesaba. Podría haber intentado un título mundial más. En los entrenamientos estaba fuerte, tumbaba a mis sparrings. Pero bueno, ya está. Me dije: “¿Querías ser campeón del mundo? Fuiste doble, Papá, y peleaste en los grandes lugares. Basta”.
- ¿Creés que fueron injustas las personas que te negaron volver a un ring?
- Me da mucha pena no haber tenido la posibilidad. Necesitaba eso. Demostrar que se puede. Que uno puede cambiar, que puede reinsertarse en la sociedad. No me dieron la oportunidad, como tampoco la tuve en el juicio, que no me pareció justo. A veces me pregunto dónde están los derechos humanos.
- El boxeo era tu herramienta de trabajo…
- En el año 1955 a (José María) Gatica le suspendieron la licencia de boxeador profesional y no lo dejaron pelear más en la Argentina. Pero esa fue época de dictadura militar. Era otra historia. Yo no esperaba que en un gobierno democrático con grandes proyectos para los jóvenes, que invierte en el deporte, me dejaran fuera del ring como le pasó al “Mono”.
- ¿Cuál es tu situación económica actual?
- No tengo una moneda, no me alcanza la guita. La gente de la marca De Puta Madre me regala ropa, pero si quiero comprarme unas zapatillas me cuesta horrores. Tengo algún departamento en alquiler, pero ese dinero que ingresa no es suficiente. El costo de vida en Argentina es muy alto. Además, mis hijas estudian en un colegio privado. Necesito trabajar porque me hace falta plata. Y que quede claro: yo nunca peleé por la plata.
- ¿A qué te vas a dedicar?
- A trabajar y estudiar. Primero voy a abrir un local, o lo haré en mi propia casa. No sé, venderé ropa. Y después quiero estudiar marketing. Seguro en San Isidro me van a dar una beca para encarar los estudios. Pero el boxeo ya fue. Siento que el “Viejo” Horacio García (su primer entrenador) me abrazó, me dio un beso en la frente y me dijo: “Vámonos para casa”.
- ¿Te quedan cosas pendientes con el boxeo?
- Tenía la ilusión de pelear una vez más. Quería despedirme en la cancha de Tigre, club del cual soy hincha. Pero no me quejo, me voy feliz. Estoy conforme con el boxeo: no le debo nada, ni me debe nada.
Campeón desparejo. Jorge Rodrigo Barrios, de 36 años, fue campeón argentino, latino, sudamericano y mundial superpluma de la Organización Mundial de Boxeo (OMB). Realizó dos defensas exitosas del título y perdió otros dos combates titulares, uno de ellos ante Acelino Popó Freites, derrota que lo elevó en la consideración del universo boxístico por tener al borde del nocaut al por entonces rey brasilero. El otro revés, por el contrario, manchó su imagen: perdió el cinturón en la balanza, al excederse en el límite de la categoría.

