Entre los clásicos, ¡Argentina!
A los hinchas de Boca, de Independiente y de Huracán, más que a ninguno, nada debe interesarles más por estas horas que festejar sus triunfazos del fin de semana en la clásica fecha de este torneo de 30 equipos, que al menos regaló una muy buena dosis de adrenalina con estos cruces especiales.Ganar en el Monumental y además recuperar la punta es algo que difícil se dé todos los días. Esto logró Boca ayer al vencer a River, al que de paso lo dejó casi fuera de la carrera por el título. Golear al rival de toda la vida y al mismo tiempo ratificar la paternidad es motivo suficiente para que los hinchas del Rojo de Avellaneda tengan semejante felicidad luego del 3-0 sobre Racing.
Y otros que andan con la euforia grabada en la piel son los de Huracán, que vencieron a San Lorenzo, que llegó a Parque Patricios como líder y recibió un cachetazo impresionante. Algunos que zafaron, como Newell's en Arroyito frente a un entonado Rosario Central, o Colón, que en la reedición del clásico santafesino después de más de dos años, salvó las papas ante un Unión que le lleva varios puntos. Y en La Plata, todo quedó en paz.
Pero aunque sea fútbol y los resultados de esta fecha involucre a tantos apasionados del juego más popular del país, lo más trascendente para el ámbito deportivo albiceleste sucedió en los primeros minutos del sábado, cuando la selección argentina de básquet logró su clasificación a los Juegos Olímpicos de Río 2016 al vencer al local México.
Fue una nueva hazaña del básquet argentino, que esta vez tuvo a “Manu” Ginóbili sentado en la platea, pero que contó con Scola y Nocioni comandando un grupo que debió hacerse cargo de la pesada mochila de ser el heredero de la Generación Dorada.
Y lo hizo con los conceptos que en 2004 llevó al equipo dirigido por Rubén Magnano al oro en Atenas y que se repitieron inalterables para ser siempre protagonistas. Y con otro cordobés, Facundo Campazzo, en la conducción. Un clásico entre los clásicos.

