En el nombre del Padre Sergio
Conocé la historia del sacerdote que boxea profesionalmente. La fe aún no le hizo un guiño y se mantiene sin conocer la victoria.
Los 25.000 habitantes de Nelidovo, en la región de Tver, al suroeste de Moscú, aguardaban que el padrecito regresara del Palacio de los Deportes moscovita con su primer triunfo.
No pudo ser, aunque el menos preocupado por ello fue el propio Padre Sergio, que sueña con votos más altos pero seguirá contando con la gracia divina de boxear para terminar con la obra que se impuso.
Sergey Akimov –34 años–, sacerdote ortodoxo, tiene la intención de completar el templo en la ciudad con el dinero que recibió para la próxima pelea.
La piedra fundamental de la iglesia San Juan de Kronstadt fue colocada 10 años atrás y hasta hoy se lleva construido el 30 por ciento de la obra.
El comienzo. Cuando llegó al Seminario, el abad le negó a Sergey el permiso para practicar "taydzhitsu" –de técnicas muy violentas– y, en consecuencia, el hermano Dimitry, que dirigía el club de la juventud orto-doxa, le sugirió anotarse en un campeonato de boxeo.
Entonces tenía 21 años. “Hasta el momento, cada una de mis luchas terminó en derrota, naturalmente no estoy satisfecho”, confirmó, ya ordenado como sacerdote.
El Padre Sergio no tiene pruritos en confesar que siente contradicción por golpear a un semejante, "pero todavía falta experiencia". Como en toda profesión.
El boxeador. Sergey Akimov es un semipesado de 1,82 metros. Debutó en enero de 2012 frente a un invicto de cuatro peleas, Maxim Chemezov, que lo venció por puntos.
Fue en la velada que Dimitry Pirog defendió su campeonato mundial OMB mediano con el japonés Nobuhiro Ishida. Nueve meses más tarde volvió al cuadrilátero para probar al debutante Alexander Kubich, bajando otra vez con el fallo adverso.
Nueve días después fue llamado para enfrentar a Illshat Khusnulgatin, que venía de cinco combates sin perder. Las tarjetas volvieron a fallar en contra del padrecito.
Este año, una semana atrás, el joven Gregory Fedorov le sacó ventaja mayoritaria en las seis vueltas que disputaron y que pueden verse en YouTube.
Fieles. Los feligreses de Nelidovo creen más en el esfuerzo y la dedicación que en los milagros. Los boxeadores vienen de todos los orígenes y profesiones (a esta no la tenían ¿eh?).
Al parecer, el Padre Sergio le pone ladrillos a San Juan de Kronstadt, pero no acierta con la oración para recibir la bienaventuranza de un triunfo con los guantes.

