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El adiós a Guadalajara fue con brillo y mucho ritmo

El telón de los Juegos Panamericanos cayó con un show marcado por la variedad musical de todo el continente. La ceremonia de clausura unió a todas las delegaciones, que disfrutaron, con muy buena onda, en un repleto y colorido estadio Omnilife.

31 de octubre de 2011 a las 09:38 a. m.
María Eugenia Mastri, enviada especial
El adiós a Guadalajara fue con brillo y mucho ritmo

El escenario fue el mismo; la escenografía también. Pero la fiesta de cierre de los Panamericanos de Guadalajara se diferenció de la del inicio y no defraudó.

Con mucha música, y buscando pasar de la euforia a la emoción, esta vez estuvieron representados diferentes puntos del continente, con Ricky Martin (Puerto Rico), The Wailers (Jamaica), Colbie Caillat (EE.UU.) y Diego Torres (Argentina), entre otros.La cita más importante del deporte de América terminó ayer en un repleto Omnilife y con varias caras nuevas, que disfrutaron cada instante del evento.

Es que la renovación de los deportistas por el calendario le permitió, por ejemplo, vivir esta experiencia a los flamantes, y eufóricos, campeones de hockey y también a la delegación argentina de atletismo y de básquet, entre tantos otros.

Lo que se vivió anoche en el estadio de Las Chivas fue el broche de oro que mereció la Fiesta, a pura música y color.

Los Juegos terminaron ayer repartiendo las tres últimas medallas de oro (maratón, básquet y rugby) y con un EE.UU., cuándo no, como dueño y señor del medallero. La potencia del norte, sólo con sus medallas de plata (79), superó el total de las conseguidas por Argentina entre los tres colores (75).

Pero la distancia es lógica y lo importante para la delegación nacional fue haber logrado subir un puesto respecto a lo hecho en Río 2007 y haber estado a sólo una medalla de duplicar la cantidad de oros conseguidos en la edición anterior (11).

Por eso, el “Color esperanza” con que Diego Torres hizo cantar a todos vino bien en un “equipo” argentino que mostró un nuevo semblante gracias, especialmente, a un mayor apoyo para entrenar y competir.

Anoche era todo alegría en el “Omni”, y no sólo de los argentinos. Los Juegos terminaron y con ellos, la experiencia de cerca de 6 mil deportistas que disfrutaron de la competencia y convivieron en una Villa que fue un crisol de razas.

Que se divirtieron entre amigos después de salir de la cancha, que se emocionaron con sus familias después de cada logro y que sintieron orgullo por representar a sus países. Todo eso se vivió en Guadalajara. Por eso fue una verdadera fiesta.