Crismanich: un triunfo que terminó en derrota
La medalla de oro conseguida en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 terminó en una tormenta para el correntino. Las razones.
Una medalla dorada puede ser lo peor que le pase a un deportista y a su deporte. ¿Es así? Sí y no. Para el correntino Sebastián Crismanich y el taekwondo argentino el gran triunfo logrado en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 terminó siendo el comienzo del fin. Su apogeo y el rápido ocaso. Cosas que sólo pasan en Argentina.
Crismanich fue el único argentino que consiguió una medalla dorada en los últimos Juegos. Nuestro país llevaba, hasta ese momento, 64 años sin el primer premio en deportes individuales. Fue en los Juegos de Londres 1948 la última vez que, en maratón y boxeo, un albiceleste se había subido a lo más alto del podio.
Crismanich lo logró en 2014, cuando la delegación nacional parecía resignada a volverse sin nada de Inglaterra. Fue una sorpresa para el propio taekwondista y para dirigentes, periodistas y espectadores.
Aquella alegría, cuatro años después, es una tristeza: el correntino acaba de anunciar que se retira sin dejar un heredero en su deporte.
"Esta medalla olímpica nos cayó como una bomba. Si bien fue muy lindo y atrajo mucho el apoyo y a muchas instituciones y a muchísimos medios, no se supo manejar bien", reconoció Crismanich en una entrevista con TyC Sports.
Suena increíble, pero Sebastián como su entorno (y los dirigentes del taekwondo) reconocen que se marearon y que no estaban preparados para aprovechar semejante envión. Las lesiones también metieron la cola y la tormenta fue perfecta. Todo mal.
Hoy, a 32 días de los Juegos de Río de Janeiro, el taekwondo no tiene clasificados para la cita deportiva. De aquellas lágrimas de Crismanich no quedó más que el recuerdo y el video con la emoción por la victoria.
Argentina llegará así sin su único campeón olímpico vigente y con pocas chances de lograr una dorada. Con el fútbol en coma, las expectativas vuelven a ser bajas y el lugar en el medallero estará lejos de los primeros lugares.
Lo que pudo ser un envión fundacional para un deporte quedó en la nada. Argentina suele especializarse en estas frustraciones: los planes a largo plazo son una excepción y las instituciones deportivas no terminan de madurar. Ni siquiera triunfando en un Juego Olímpico.

