Crecimiento olímpico
Córdoba, que sumó una plaza más en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Nanjing, tiene sus esperanzas puestas en cinco atletas locales.
El atleta Braian Toledo y la hockista Florencia Habif son la vara más alta con la que se puede medir, hasta ahora, el saldo positivo que nos dejaron los Juegos Olímpicos de la Juventud 2010.
Como los 59 argentinos que viajaron a Singapur, el lanzador y la Leona tenían caras de “bebés” y una ilusión inmensa que terminaron por cristalizar en el podio. Toledo, con su oro en jabalina, y Habif, con su plata junto a la selección nacional.
Ese fue, sin dudas, el principio del sueño olímpico para ellos; y dos años después lo pudieron revivir, aún como adolescentes pero entre los mayores, en Londres 2012.
Florencia reeditó el logró con un exitoso equipo que no se baja del podio olímpico desde 2000; el bonaerense corrió otra suerte y quedó al margen de los 12 finalistas. A ambos los une el conocer lo que es vivir en una villa olímpica, ser testigo del encendido del pebetero y representar al país en la cita deportiva más emblemática del mundo.
En Singapur 2010, dos cordobeses de los cuatro que fueron lograron subirse al podio: Antonella Brondello, con Las Leoncitas; y Lautaro Díaz, bronce en la posta de triatlón. Además, habían viajado Mijal Asís (natación) y Leandro Monjes (atletismo).
Sin dudas, con una medalla de plata mundial juvenil, la arquera villamariense es quien mayor proyección mostró en este grupo. Ahora, en la segunda edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud en Nanjing, son nuevamente 59 los argentinos que vivirán la experiencia, y Córdoba ganó una plaza más con las presencias de Julieta Jankunas (hockey), Micaela Lauret (vela), Lautaro Bazán Vélez (rugby), Agustín Destribats (lucha) y José Ignacio Vildoza (básquet).
Es otra vez la jugadora de hockey la que mayores expectativas genera en la representación provincial; pero es de remarcar la lamentable pérdida de exponentes en los deportes base como la natación y el atletismo. Río de Janeiro 2016 se avecina y Argentina espera ver allí la máxima expresión de los deportistas que comenzaron su camino olímpico hace cuatro años.
Y aguarda ansiosa a 2018, para recibir a los jóvenes en Buenos Aires y heredar, demás de talentos, la infraestructura necesaria para seguir creciendo.

