Argentina le ganó a Japón y pasó a la 3° fase del Mundial
Los chicos de Weber supieron sobreponerse al característico juego de desgaste de los japoneses y ganaron 3-1. Ahora van por Serbia y Rusia en el grupo de la muerte.
Suena paradójico. O cuanto menos curioso. Pero esta vez, la que tuvo paciencia oriental fue Argentina. Puesta ante el juego de interminable desgaste de Japón, la selección albiceleste se bancó un partido con peloteos largos y por momentos exasperantes, pateó las sospechas sobre las especulaciones con el resultado (cuando se puso 2-1 podría haber jugado "a menos" para tener cruces más accesibles en el futuro) y confirmó que es una de las sorpresas del Mundial.
El equipo de Javier Weber profundizó el crecimiento de los pibes: le ganó 3 a 1 a Japón y se adjudicó el Grupo M. El problema, ahora, es que se viene una zona durísima en tercera fase, con Serbia y Rusia como rivales. De todos modos, al clasificarse entre los 12 mejores en Italia ya mejoró el 13º puesto logrado en Japón 2006.
Rodrigo Quiroga, que jugó su mejor partido mundialista, insistió en que jamás especularon: "Es un rival que no se rinde. Tiene la mejor defensa del mundo, pero jugamos con paciencia y lo superamos". El DT nipón, Tetsuya Ueta, respondió con elogios: "Hay que seguir el ejemplo argentino: en la próxima fase los vamos a alentar". Siempre en positivo
Tan saludable y desprejuiciada es la joven Argentina que, aun cuando pudo meterse en el oscuro terreno de un torneo plagado de sospechas (hubo resultados casi inverosímiles), no le importó evitar a los temibles serbios o rusos. Jugaron a lo que saben y quieren. A ganar.
De un primer set sólido y parejo (25-22, con el brillo de Quiroga y Conte, más cuatro puntos de bloqueo), Argentina pasó a una preocupante laguna en el segundo: se desinfló, jugó su peor capítulo en Italia (no metió bloqueos y entregó nueve puntos por errores) y cayó 25-16.
¿Vinieron las dudas? Para nada. De Cecco dañó en el saque (8-2 en el inicio), volvieron los bloqueos y la albiceleste se llevó por delante a Japón (los asiáticos entregaron ocho puntos por fallas), con sus receptores-punta en un nivel superlativo.
Federico Pereyra, en el servicio, marcó la primera diferencia en el cuarto capítulo (7-5) y Quiroga puso a los nipones contra las cuerdas (20-15). Al sello final lo colocó Conte, figura mundialista: servicio imparable para generar una pelota vendida que él definió de contra y, de postre, un saque demoledor para que la bola ya no vuelva.
La tercera fasePese a su crecimiento, Argentina quedó expuesta a una "picadora de carne" ante Serbia y Rusia, en el Grupo P de la tercera fase. El gran problema es que, para seguir en carrera por el título, no se pueden dar pasos en falso. Hay que ganar los dos partidos, porque sólo los ganadores de los cuatro grupos de la tercera fase mantendrán sus chances de ser campeones y se clasificarán para semifinales. Los equipos que terminen segundos en sus grupos en la próxima instancia jugarán posteriormente por las ubicaciones que van del quinto al octavo puesto, mientras que los terceros irán a dirimir las posiciones comprendidas entre el noveno y el 12º escalón.

