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Se viene Wimbledon: lejos del pasto

La superficie del tercer Grand Slam del año no es la preferida para los argentinos. Desde mañana, habrá cinco en Londres.

28 de junio de 2015 a las 10:17 a. m.
Se viene Wimbledon: lejos del pasto
El número uno. El correntino Leonardo Mayer es la primera raqueta argentina y el que comienza este Gran Slam con mejores antecedentes. Defiende una cuarta ronda. // Foto: AP

Cuando en julio de 2001 Guillermo Cañas alcanzó la cuarta ronda en Wimbledon –el Grand Slam sobre césped–, la sensación de que la verde superficie había dejado de ser esquiva para la nueva generación de tenistas fue tangible. Aquella vez, "Willy" logró una resonante victoria sobre el ruso Yevgeny Kafelnikov por 3/6, 6/1, 6/3 y 7/6. Y esa sensación se confirmó un año después, cuando el cordobés David Nalbandian (de 20 años) alcanzó aquella recordada final en el All England Tennis Club en la que cayó frente al australiano Lleyton Hewitt. La última gran actuación la tuvo Juan del Potro, semifinalista en 2013.Pero en esta edición del Abierto inglés, que arranca mañana, la realidad del tenis nacional es otra. Cinco argentinos tuvieron ingreso directo al cuadro principal: Leonardo Mayer, Juan Mónaco, Diego Schwartzman, Federico Delbonis y Facundo Bagnis; y se sumó Horacio Zeballos desde la qualy.

La pregunta es ¿cómo llegan a la gran cita? Esta semana, en el torneo previo, “Pico” Mónaco y “el Peque” Schwartzman se despidieron rápido del ATP de Nottingham, tras perder en primera ronda frente al uzbeko Denis Istomin y el local Aljaz Bedene. Y Bagnis, afuera en la qualy del Roland Garros, disputó los Challengers de Vicenza y Mestre, ambos sobre polvo de ladrillo, por lo que no llega bien adaptado al césped. Ninguno de los tres disputó la edición 2014.

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Por su parte, Mayer, la primera raqueta argentina, alcanzó los cuartos en Nottingham y fue eliminado por Istomin. "El Yacaré", el único en lograr victorias en el césped en torneos preparatorios, tendrá la difícil tarea de defender la cuarta ronda a la que llegó el último año.

El azuleño Delbonis jugará hoy la final del Challenger de Milán, en polvo de ladrillo, frente al brasileño Rogerio Dutra Silva, por lo que llegará a Wimbledon sin haber jugado sobre césped; y Zeballos traerá el rodaje que implicó jugar la clasificación.

Es común que los tenistas argentinos prefieran “dejar pasar” este Grand Slam, en el que les cuesta hacer pie y no logran buenos resultados. Por eso van a la Catedral esperando que el sorteo les depare un camino accesible.

Lo cierto es que frente a raquetas como las de Andy Murray, Roger Federer, Novak Djokovic o Rafael Nadal, los candidatos históricos, repetir las proezas de Cañas en 2001 y Nalbandian 2002 parece ser más una utopía que algo cercano a lo posible. Sobre todo en un Grand Slam sobre césped, de dos semanas de duración y con partidos a cinco sets, en los que para soñar con una final hay que tener un nivel superlativo. Y hoy por hoy, que un argentino logre pasar a la segunda semana sería una gran noticia.