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Justicia histórica en la Copa Davis

El título fue el resultado de la evolución del tenis argentino. Hasta se hizo esperar demasiado.

28 de noviembre de 2016 a las 10:22 a. m.
Justicia histórica en la Copa Davis
Ya está, es nuestra. La Copa Davis queda en manos del equipo argentino. Un anhelo que inició Vilas y que se agigantó con las finales perdidas. (Foto: AP).

Si bien fueron Guillermo Vilas y José Luis Clerc los que abrieron el sueño de ganar la Ensaladera, allá por 1981, en una lógica caída frente a los estadounidense John McEnroe y compañía, fue la seguidilla de finales jugadas entre 2006 y 2011 que generaron esa ansiedad por ganar la Copa Davis.Los grandes triunfos frente a equipos de la talla de Rusia (Safin, Kafelnikov), Australia (Hewitt, Philippoussis), Suecia (Söderling, Johansson, Bjorkman), España (Nadal, Moya, Ferrero, Ferrer), y República Checa (Berdych, Stepanek, Novak), hicieron pensar en una Copa Davis muy cercana.

De hecho en esa década Argentina fue el equipo de mejor rendimiento, incluso mejor que España, bajando de semifinales sólo en 2004 (Belarús), en 2007 (Suecia) y 2009 (República Checa).

A los tenistas argentinos les costaba digerir que con semejante nivel de jugadores no pudieran confirmar lo que Vilas había comenzado allá por 1981.

Ese combo de grandes y carismáticas estrellas del tenis, y la seguidilla de títulos en el circuito ATP, fogonearon un clima tenístico en el país como nunca antes. Con ellos el tenis argentino inscribió su nombre en Grand Slam, en grandes escenarios (Wimbledon, Roland Garros, Australia y US Open); y avergonzó varias veces a los número uno del tenis masculino. Sólo le faltaba la Copa Davis, esa esquiva Ensaladera que es el premio al mejor equipo del mundo y que los méritos individuales no habían podido sumarla a las vitrinas del país.Pero la coyuntura histórica allanó el camino y, sin tantas figuras, este equipo argentino versión Orsanic encontró el sendero para conseguir lo que antes no se pudo.

Pasada la Legión, y sin tenis femenino, Argentina necesitaba esta conquista. No es un logro más, es una Copa que corona a muchos jugadores comprometidos con ganarla, pero sobre todo, llega en el momento justo para reverdecer los laureles del tenis argentino.

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