El tenis te extraña, Maria
Mientras se espera que se confirme la sanción a Maria Sharapova, quien dio positivo del control antidoping en el Abierto de Australia de meldonium, el tenis femenino ya comenzó a extrañar la presencia de la carismática tenista rusa.
Es que si bien Sharapova no le gana a la número uno del mundo, Serena Williams, desde 2004, no hay dudas que ambas, por trayectoria, carisma y juego, son el centro de atención de todo el circuito femenino.
Cuesta imaginarse un circuito femenino en el que los flashes pongan a la alemana Angelique Kerber, la rumana Agnieska Radwanska, la rumana Simona Halep o la española Carla Suárez Navarro en el centro de la escena.
Ese condimento de marketing que requiere la rueda del deporte para funcionar, necesita de las Sharapova para mantener su atracción, no sólo del público sino también de los esponsores.
Algo similar ocurrió en 1993, cuando el 30 de abril de ese año la puñalada de Günter Parche, un tornero desempleado de la ex Alemania comunista, de 38 años, truncó una de las carreras más rutilantes del tenis mundial, la de la yugoslava Mónica Seles. Seles tenía 19 años y se disponía a romper todas las marcas. Había arrasado con siete de los últimos nueve Grand Slams. Con un tenis agresivo y muy potente se había coronado reina del tenis femenino, desplazando a la alemana Steffi Graf.
La alemana Steffi Graf recuperó el liderazgo del tenis mundial, pero el circuito perdió esa rivalidad que alimentaba su seguimiento.
Algo similar puede ocurrir en el circuito WTA si Sharapova se ausenta por mucho tiempo o si directamente decide retirarse. Entonces el tenis femenino deberá buscar una nueva estrella que decida disputarle el trono a Serena Williams, una tenista que vive y juega dos escalones por encima del resto, y que además cautive por su carisma y belleza.

