Copa Davis para todos en Parque Roca
Unas 14.500 personas alentaron en otra muestra de pasión por el tenis y fervor futbolero. Una de las razones: la presencia de Nalbandian y Del Potro.
El viernes, la marea de gente no dejó de invadir el estadio hasta bien comenzado el primer set de la serie. Los 14.500 espectadores se filtraron por las bocas de túnel para inundar las tribunas de Parque Roca, con las gargantas bien calientes para comenzar con los cánticos, muestra de fervor por el tenis y pasión futbolera en la Copa Davis.
Sería un 1 a 1 en la serie (por la derrota de Nalbandian y la victoria de Del Potro).
Pero, minutos antes del inicio, el ya clásico “Olé, olé, olá, es un sentimiento, no puedo parar” se hacía sentir. Mientras, otros miles recorrían los stands en busca de algún premio o alguna foto; otro rito ineludible.
La fiesta se fue construyendo cuando las banderas de todo el país se empezaron a colgar en los distintos puntos del estadio. Chivilcoy, Roldán, Santa Fe, Felicia, Pehuajó, Villa Ballester, Deán Funes, Río Cuarto, Córdoba, Río Gallegos, Neuquén, Tandil, enmarcaron una hinchada incondicional que tuvo su epicentro en uno de los laterales, con ese grupo que, al ritmo de bombos y cornetas, se encargó de despertar a las tribunas en los cuatro costados.
¿Qué los impulsa a venir si los croatas Karlovic y Cilic no son tan conocidos? La mitad de la respuesta se encuentra en la pasión que la Davis fue sedimentando desde hace 10 años, cuando Argentina volvió al Grupo Mundial (2002) y la Legión empezaba a ganar su lugar en el mundo.
Y por ese clima futbolero que transmite la ensaladera, en la que el fervor popular empieza en las gargantas y se canaliza en los colores.
La otra mitad tiene nombres propio: Nalbandian y Del Potro. Hacía cuatro años que ambos no jugaban juntos una serie en el país: desde la final de 2008. Por eso, pese a venderse siete mil entradas y tener otro tanto entre invitaciones y compromisos, nadie faltó. La avenida Roca no dio a basto con los vehículos y la fila de ingreso se hizo interminable.
Como siempre, el marcador fue el termómetro de las tribunas. Hubo fiesta cuando los números eran más altos para los argentinos y se hizo sentir el apoyo cuando se complicaba el panorama. Es un público que entiende los momentos y con el "vamos Argentina, vamos a ganar" le señaló a Nalbandian y Del Potro cuál era el momento de poner el pecho. No por nada, los croatas dijeron que una de sus preocupaciones era "el aliento del público".
Parque Roca especial. Un escenario inexpugnable desde que comenzó a ser sede desde 2006. Desde entonces, se jugaron ocho series y sólo hubo festejos albicelestes el domingo. Esas sensaciones, de confianza, pasión y fervor, son las que genera este circuito entre jugadores y público, en esa caja de resonancia de cemento que multiplica sus efectos.
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