Copa Davis: el partido que juegan los hinchas
El hincha argentino es ese ser que genera admiración en los que no son argentinos. Está el diario croata que abrió los ojos ante la evidencia del ensordecedor y conmovedor aliento de los vestidos de celeste y blanco en la Arena Zagreb. Publicó: "Transformaron el estadio en La Bombonera". El "Ooooh, vamos a alentarlos, pongan huevo que ganamo...", fue también hit en los estadios de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en los que había equipos argentinos. La argentinización de la pasión lejos de casa no es un fenómeno nuevo, pero sí parece estar en su momento de mayor contagio masivo.
A muchos les resulta más entretenido ver a esos que cantan en las tribunas por encima de lo que el mismo evento está produciendo como actividad en sí.
Que en Argentina los hinchas se hacen hinchas de los hinchas tampoco es llamativo. Sí es indiscutible que al aumento ese hinchismo le hace falta un equipo que represente, que devuelve gestos, como este de la Davis.
En la historia de la Copa, Argentina ganó sólo dos veces cuando llegó al día decisivo 1-2 abajo; fue en 1976, ante Brasil; y en 1990, contra Alemania; y nunca se dio vuelta un 0-2. La estadística es lapidaria, tanto como para quien se anime a decir que Del Potro y compañía no pueden revertir la historia para hacer historia.
Se sabe que los hinchas no ganan ni pierden los partidos en ningún deporte (salvo el caso del “Panadero” en el Boca-River del gas pimienta), aunque los que están alentando en Zagreb lo hacen como si pudieran ganar el trofeo.

