Un partido con el foco en el scrum
Ayer, en Córdoba-Rosario por el Campeonato Argentino, se pusieron en marcha las nuevas medidas para dotar de mayor seguridad a esa formación. Qué dijeron los protagonistas.
El rugby argentino vive tiempos inéditos. No solamente por el formidable crecimiento que ha experimentado en el máximo nivel, con la incorporación de Los Pumas al Rugby Championship y los Jaguares al Super Rugby. Se trata de pequeñas convulsiones, movimientos internos que pueden repercutir en la manera en que un país vive este deporte.Las graves lesiones que sufrieron cuatro jugadores en el último año, incluida la del hooker de Tala Federico Bocelli hace una semana, desnudaron como ningún otro fenómeno un aspecto clave: el de la seguridad de los jugadores.
La cancha del Córdoba Athletic fue testigo de una jornada que difícilmente pase inadvertida de aquí en adelante. Antes del partido y previo a que Los Dogos le enviaran su aliento a Fede Bocelli a través de una bandera, no se hablaba de otro tema que de las nuevas reglas del scrum, que ayer precisamente entraron en vigencia. En pos de preservar la seguridad de los jugadores, entre otras medidas experimentales, desde ayer solamente se puede empujar el scrum un metro y medio (excepto a cinco yardas del in goal), los primeras líneas tienen que estar enfrentados “hombro con hombro”, además de sanciones más severas por parte de los árbitros.
Santiago Altobelli, el árbitro que dirigió Córdoba-Rosario, no tuvo inconvenientes en esa faceta del juego. Solamente un scrum colapsó y un pilar rosarino cometió infracción al entrar “cruzado”. La posibilidad de “hookear” y la limitación del empuje hicieron que casi no se disputara la pelota. A lo sumo, si el scrum iba para atrás, el equipo que empujaba más ponía algo de presión a la salida de la pelota. El scrum de Córdoba fue superior al de su rival, pero jamás le pudo robar la pelota. Hubo una formación a cinco metros del ingoal rosarino y, tal como lo dijo el hooker Agustín Acosta, a Los Dogos se les hizo “agua la boca”. Empujando consiguieron la infracción y el try penal.
“Más allá de algunas improlijidades, se trató de jugar bien el scrum. Fue leal y seguro. Lo más importante fue que se lo vio estático”, apuntó Altobelli. “Con el ‘cuclillas’ y ‘tomarse’, eliminando el ‘ya’, creo que se reduce mucho la posibilidad del colapso, que es lo más peligroso”, agregó.
El juez tucumano advirtió al hooker rosarino que en una oportunidad levantó el pie antes del ingreso de la pelota.
Para algunos jugadores consultados, todavía es bastante prematuro para juzgar las nuevas medidas. "Es difícil. Uno viene jugando toda la vida el scrum de una manera y cambiarlo ahora... Ni si quiera se jugó así en el torneo local o el Nacional de Clubes. Creo que las medidas son correctas si se piensa en la seguridad. Pero es muy difícil", señaló el hooker de Los Dogos Agustín Acosta.
Su compañero en el poderoso pack de Urú Curé, Agustín Acosta, no quedó muy satisfecho. “No me cerró porque fuimos superiores en el scrum y no pudimos sacar pelotas de calidad. Por cómo estábamos empujando, podríamos haber robado alguna pelota, pero lo del metro y medio nos lo impidió”, se quejó el pilar derecho. “Y la verdad que no lo veo más seguro que antes. Los scrums que se derrumban están dentro de ese metro y medio que piden, no después de esa distancia”, agregó.
Varios protagonistas y espectadores coincidieron en que se vio un “echa, saca” con poca disputa de la pelota. Lo positivo es que no hubo deslealtad en el scrum, algo que se viene reclamando tras las graves lesiones. Si el rugby puede evolucionar en ese sentido, lo de ayer habrá sido un paso adelante.

