Triunfazo del Jockey de Villa María sobre Athletic
Los hípicos del sur provincial se impusieron 17-6 por la cuarta fecha del oficial de rugby de Córdoba. San Martín le ganó a Los Cuervos.
El tiempo, que suele ser dueño absoluto de los silencios, permitirá saber con certeza cuál será el futuro del Jockey de Villa María en la flamante bisagra del Torneo Oficial de Primera División.
O por lo menos es la lectura que, algunos con la camiseta transpirada (y otros no tanto), hicieron luego de la legítima victoria obtenida por la escuadra verde sobre el Córdoba Athletic por 17 a 6 (4-0), en el barrio Las Acacias.
Claro que tal interpretación surgió de los más fieles allegados al club de Jardín Espinosa, en clara alusión a que ellos habían hecho el gasto y que sólo el buen pie de Nicolás Ferreyra, más una floja tarde de la escuadra rojinegra, había sido la causa principal del resultado final del encuentro.
Anulen a Fessia
Lo cierto es que más allá de los comentarios que, casi siempre se realizan en caliente, a los hípicos villamarienses ayer no le regalaron nada.
Muy por el contrario, se tuvo que pelar el alma y un cachito más para contener no sólo a un peso pesado como es (y será) el Córdoba Athletic, sino que además debió ponerle el pecho a la vuelta de Genaro Fessia tras su incursión con Los Pampas XV en la Copa Vodacom de Sudáfrica.
Y fue posiblemente la aparición del Puma cordobés lo que obligó a los dueños de casa a realizar una tarea agotadora en la “cocina” de los forwards, como desentendiéndose del plan original que era el de darle más participación a la línea de los backs.
Fue seguramente producto de este replanteo táctico, y todo lo que significa él con su sola presencia en la cancha, que el pobre de Fessia fuera, desde la pitada inicial, el blanco preferido de todo aquel que tuviera la responsabilidad de tacklearlo no bien lo pescaran con la pelota entre sus manos.
Así mismo debería quedar claro que así como pudieron controlar con lealtad todo intento de avance del afamado tercera línea, el solidario trabajo en equipo de los dirigidos por la dupla Frúgoli-Sesarego se proyectó a lo largo y ancho de la cancha, logrando no solo desbaratar cualquier intento de ataque por afuera, sino también forzar a que el rival se desorientara y, como inevitablemente sucede en estos casos de presión, se equivocara. Y allí fue cuando facturó como el mejor.
Al principio pareció que la historia vendría por parte del empeine derecho de Nicolás Ferreyra, un jugador que, ya es sabido, cuando está encendido hace un desastre. Y ayer fue una de esas tardes precisamente, ya que amén de embocar cuatro penales (dos con viento a favor – el segundo de atrás de mitad de cancha – y otros dos en contra), manejó los hilos y los tiempos del equipo como si lo hubiese hecho con un tiralíneas, otorgándole tanta tranquilidad a sus compañeros como desorientación y desasosiego a los rivales.
Fue a partir de las decisiones del popular “Fefe” que este Jockey versión “ele” pudo edificar un triunfo que, seguramente, no hizo más que darle un barniz de tranquilidad a su ya acorazada alma de equipo de Primera, tras haber abandonado, hace ya unos cuantos años, el papel de simple “partenaire”.
Fueron seguramente esas tremendas ganas de seguir siendo protagonista de la historia las que llevaron a los hípicos a que la tarde se tiñera, finalmente, de un cálido verde esperanza.

