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Los Jaguares y la profesionalización: ¿un problema o una oportunidad?

En el plantel de la franquicia argentina conviven jugadores contratados por la UAR con sueldos de estrellas mundiales con becados, que son conscientes que lo suyo es una apuesta que puede salir bien o mal.

06 de abril de 2016 a las 01:26 p. m.
Los Jaguares y la profesionalización: ¿un problema o una oportunidad?
El sábado a las 4.35, los Jaguares juegan con los Hurricanes. (Foto: UAR)

“Ya está. A fin de año me tomo vacaciones y después me anoto en la facultad”. La frase, que sonaría común en boca de cualquier adolescente, no lo era en la de un jugador perteneciente a la elite del rugby argentino.

Joaquín Paz, crack de Athletic, se entrenaba duramente todas las mañana en el Pladar, pero a pesar de ello veía cada vez más lejos su sueño de jugar en Los Pumas. Por eso partió al Macchu Picchu y empezó a pensar en cuestiones extra rugby.

Sin embargo, cuando volvió lo convocaron a Argentina XV y después a los Jaguares. Con 23 años, ya debutó en el Super Rugby y ahora sus chances de vestir la camiseta de Los Pumas están cada vez más cerca.

Como la de Paz, la vida de cualquier rugbier puede cambiar de un momento a otro. Para bien o para mal.

Algunos se pasan varios años dentro del “sistema” entrenando todos los días y jugando para distintos seleccionados hasta que, como ocurrió este año, la UAR decide “bajar” las becas y no les queda otra que volver a la facultad o dedicarse a trabajar.

El escenario

Para afrontar por primera vez el Super Rugby, la UAR contrató a 35 jugadores y sumó a una decena en calidad de invitados, que en realidad están bajo el régimen de un “contrato-beca”.

Así, en el plantel conviven jugadores con contratos de estrella mundial (Hernández, Leguizamón o Sánchez, que desecharon ofertas de Europa) con becados. “La asimetría no es problema”, dicen desde la UAR.

"No se puede salir a contratar a todos los jugadores. Sería inviable económicamente para la UAR. Es un proceso que se va a ir acomodando con el tiempo. El tema de los contratos ha sido muy exitoso. Y eso que es el primer año", argumenta Ariel Mammana, representante de Córdoba en la Unión Argentina.

Varios rugbiers son conscientes que lo suyo es una suerte de apuesta. Dejan de estudiar o trabajar sabiendo que después será difícil recuperar el tiempo perdido.

“Voy de a poco, creciendo y aprendiendo. Aunque tuve ofertas para jugar afuera, apuesto a quedarme acá y dar mi máximo para que el año que viene me contraten”, apunta Facundo Gigena, de 21 años, y a punto de viajar a Nueva Zelanda para sumarse a los Jaguares.

El pilar de Tala, con pasado en Los Pumitas, tiene claro el lugar que le toca ocupar. “No hay que pensar tanto en la plata, sino dedicarle mucho al entrenamiento. Después, sí, pensar en grande”, agrega. Gigena dejó por el momento la carrera de Administración de Empresas, pero asegura que más adelante se va a recibir. “Hoy priorizo esto y estoy feliz”, avisa.

Otro de los que se decidió por el rugby es Franco Cuaranta, que el año pasado fue invitado a entrenar con el Pladar y para ello dejó de trabajar. Su apuesta salió bien. Lo convocaron a Argentina XV y también forma parte del plantel de los Jaguares. “Lo propuse y en mi familia me bancaron a muerte. Dejé de trabajar en el lubricentro de mis viejos, pero me esfuerzo a full para seguir creciendo”, dice el wing de 23 años, otro de los que vive como profesional con su “contrato-beca”.

Igual, Cuaranta no se confía y ya empezó a analizar en qué curso anotarse o en hacer alguna actividad fuera del rugby. “Sé que algunos dejan cosas de lado y no se les da. A veces no depende de uno”, cierra.

Matías Alemanno es el único de los cordobeses con contrato con la UAR. Joaquín Paz, Enrique Pieretto, Facundo Gigena y Franco Cuaranta tienen contratos-beca.

El viernes, Alemanno y Gigena formarán parte de la delegación que viaja a Nueva Zelanda para unirse al plantel de los Jaguares. Van diez jugadores para los partidos con Crusaders y Sunwolves de Japón.