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Homenaje a Cristian Barrea, símbolo de Athletic

El medio scrum de los ingleses jugó su último partido en la cancha de barrio jardín. "Me pasó una película de mi carrera por la cabeza".

15 de agosto de 2010 a las 08:41 p. m.
Joaquín Aguirre
Homenaje a Cristian Barrea, símbolo de Athletic

La victoria de Athletic, 32-15, sobre Jockey de Villa María, que despositó a los "ingleses" en las semifinales de la Copa Kadicard fue el último encuentro de Cristian Barrea en la cancha de barrio jardín.

Los partidos definitorios serán en escenario neutral, en septiembre.

Pronto a retirarse, el medio scrum, de 38 años, ya no pisará como jugador el césped que lo vio crecer desde que llegó al club, a los cuatro años.

"Fue muy emotivo lo que viví. Mientras me cambiaba en el vestuario se me cruzaban imágenes, como de una película de toda mi carrera. Traté de estar concentrado porque para nosotros era importante ganar y jugar bien", dijo Barrea, que debutó en la primera división de Athletic en 1990.

Obtuvo cuatro títulos, pero no se conforma. Afirma que sería importante conseguir el "penta". "Por todo lo que significa para el club y para el grupo. Los logros deportivos son importantes, pero lo que más te forja como persona son los años de una carrera deportiva. Soy un agradecido al rugby".

Barrea también integró el seleccionado de Córdoba. Fue parte de una camada brillante que logró tres campeonatos en Mayores y el primero en Juveniles.

De aquel plantel de Los Dogos se recuerda al "Turco" Simes, Damián Rotondo, Martín Viola, Damián Muñoz, Guillermo Bernardi, entre otros.

El rugby ha cambiado. Y Cristian Barrea puede dar verdadero testimonio del espíritu de las distintas generaciones.

"Antes el rugby era distinto, más agresivo y quizás malintencionado. Hoy no es tan así. El reglamento ha cambiado. Además ayudan los árbiros y lineman. Se juega a otro ritmo. Se entrenan más la defensa que el ataque. Aunque el sentido sigue siendo el mismo", dice.

El símbolo de Athletic tuvo un retiro previo, en 2002, por cuestiones laborales. Pero regresó y asegura que este sí es definitivo. "Desde afuera vi cómo perdimos la final de 2004. Me marcó ese año y me puse a entrenarme por mi cuenta para volver. Y en 2005 salimos campeones".

"¿Si ya no me divierto en la cancha? No, no es eso. Jugar al rugby me sigue gustando. Lo que pesó en la decisión fueron los entrenamientos y las obligaciones. Tengo a mi mujer y dos hijos y tengo que atenderlos después de tanto tiempo que me bancaron".

En poco tiempo, el rugby cordobés no podrá disfrutar de Cristian Barrea. Su inteligencia y picardía se extrañarán. Athletic lo extrañará.