Fin del sueño para Los Doguitos
Cayeron en la final M19 ante Buenos Aires, que se coronó campeón argentino en la cancha auxiliar del Chateau Carreras.
No pudo Córdoba. El seleccionado M19 de Buenos Aires se coronó campeón argentino al vencer 29-14 a Los Doguitos en la final disputada en la cancha auxiliar del Estadio Córdoba. Fue una victoria sin objeciones, fundamentada especialmente en el poderío físico del equipo de la Urba. Impresionan sus tamaños, particularmente en el contraste con los de algunos cordobeses. Pero el físico que les falta, Los Doguitos lo suplen con corazón. Inmenso corazón, inmensa entrega. Por esos atributos, Córdoba fue capaz de comprometer a Buenos Aires, de superarlo en algunos pasajes del juego y estar a tiro en el marcador hasta los 25 minutos del segundo tiempo.
Fue una buena final, que ofreció mejor juego en el primer parcial y regaló un pico de emotividad en la mitad del segundo. Buenos Aires comenzó mejor, con más posesión y atacando permanentemente. El try de su capitán, Braian Ormson, a los 11 minutos, tradujo en el marcador esa superioridad.
Córdoba opuso tackle, tackle y más tackle. No era sencillo detener a los bonaerenses, pero siempre, indefectiblemente, aparecía un tackle salvador. A partir de esa virtud, Los Doguitos crecieron. Disputaron terreno y formaciones, y pasaron al frente a los 29 con un try de Rodrigo Ponce de León convertido por Francisco Lazcano. Hubiera sido un gran golpe retirarse al descanso en ventaja, pero a los 33 Ormson ejecutó un penal muy desviado, la pelota no llegó a la línea de in goal, dudaron los pibes cordobeses y Marcelo Giménez Zapiola aprovechó y facturó.
En el segundo tiempo, Buenos Aires marcó muy pronto su tercer try: Manuel Montero, un wing de físico internacional, apoyó a los tres minutos. Con viento a favor de su adversario, a Córdoba le costaba salir de su campo. Lo intentó con el pie, pero el viento abortaba su intento de ganar terreno. Pero cuando entendió que debía archivar las patadas, apostó a jugar y a atacar desde todos lados con una determinación que obligó a retroceder a Buenos Aires.
Fue el mejor segmento del juego, la tribuna se levantó, contagiada por el alto espíritu de 15 Doguitos que parecían leones, y a los 11 minutos Gastón Baroneto tapó una patada de Ormson, apoyó bajo los palos y Córdoba se acercó a tres puntos. La hazaña parecía posible.
La patriada cordobesa terminó a los 25 con el try de Juan Lamas. Allí se acabó la final. El enorme corazón de Córdoba no alcanzó para la vuelta olímpica, pero sí para un merecido reconocimiento.

