Athletic pasó por encima al campeón
Paliza. Los rojinegros derrotaron 53 a 7 a Jockey de Villa María, defensor del título, y jugarán la final con La Tablada el próximo domingo.
Un tremendo Athletic puso de rodillas al campeón y es finalista de la Copa Kadicard. Derrotó 53-7 (leyó bien, 53-7, 46 puntos de diferencia) a Jockey de Villa María, el campeón que fue una mueca del temible equipo que es. Fue muy superior Athletic, una máquina que avasalló a un rival sin reacción, a quien sacudió con un drop de Augusto Guillamondegui (de gran juego) a los 30 segundos e inició un trabajo demoledor que clausuró en cifras de catástrofe para una semifinal.Los villamarienses sólo jugaron ocho minutos. Después del drop tempranero, arrinconaron a Athletic durante unos buenos minutos pero la ofensiva terminó en penal en contra. Después de esa acción, Jockey sufrió el partido, padeció ante la agresividad de su adversario. Athletic jugó como si tuviera alguna cuenta pendiente, Jockey como si no tuviera nada por saldar.
Tomás Ferrer empezó la obra a los ocho minutos. Kick de Guillamondegui y el grandote segunda línea aterrizó en el in goal verde. A los 15, Fernando Luna (pichón de crack el pibe) cortó por el medio, aprovechó la escasa oposición rival y apoyó en dos tiempos bajo la hache. Y a los 22, el "Polaco" Guillamondegui coronó un lujoso pasamanos sobre la banda izquierda que involucró a varios compañeros. 25-0 a los 22 minutos. Impensable.
Jockey amagó con ponerse en juego a los 26 con el try de Facundo Boaglio. Un minuto antes, Ferrer vio la tarjeta amarilla. Había razones para suponer una reacción del campeón, pero el parcial se cerró sin novedades. Eso sí, fue un gran primer tiempo. Más que nada por la producción de Athletic y por el atisbo de reacción de Jockey.
En el segundo, el juego cayó en un pozo durante 25 minutos. En ese lapso se dedicaron más a pelearse que a jugar y hubo consecuencias: amarilla para Rodrigo Bruno a los 14, rojas para dos Matías, Narváez y Dagatti, a los 18. A la luz de lo que viene, nada menos que el juego decisivo ante La Tablada. Athletic sentirá la ausencia de su pilar internacional.
Se pelearon y no sumaron en ese lapso. Hasta que a los 26, Federico Fortuna, otro de los puntos altos de los rojinegros, un hooker que corre como un back, amagó, penetró, dejó un par de rivales en el camino y fue a celebrar detrás de los carteles de publicidad. "¿No había nadie allí?", pareció preguntarse en el festejo, haciendo visera con su mano derecha y mirando al campo. Por si había alguna duda, allí se sentenció definitivamente la semifinal.
Tras cartón, se sucedió un vendaval. Tuvo tiempo Athletic de apoyar tres veces más, un try más lindo que otro, ante un rival impotente para al menos intentar torcer la historia.
28 minutos. Tras un recupero en mitad de cancha, Luna corrió 50 metros y apoyó cerca de la hache del autotrol.
33 minutos. Hernán Bustos, potentísimo, irrumpió por el centro de la defensa villamariense y a quien osó cruzarse en su camino insobornable lo dejó desparramado en el césped. Idéntico try a los dos que le hizo a Tala, hace 15 días.
41m. Otra vez Fortuna, otra vez corriendo como un back, con un malón verde persiguiéndolo. Try, el séptimo, y telón para la función albirroja. Una función que movió al asombro por la facilidad con que despachó a un adversario siempre incómodo, siempre difícil, pero que ayer, en la inmensidad del Chateau Carreras se rindió ante la manifiesta superioridad de Athletic.

