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Athletic M15: el equipo que eligió no patear

La división rojinegra sólo juega de manos. Una rareza en tiempos resultadistas.

01 de agosto de 2012 a las 09:15 a. m.
Víctor Cuello
Athletic M15: el equipo que eligió no patear

Un murmullo recorre el Country en la fría noche del viernes pasado. Hay mucha gente y en el campo se sacan chispas las M15 de Jockey y Athletic. Se juega como lo que es, un clásico.

Altísima intensidad, rigor en los puntos de contacto. Hay miradas de asombro y el murmullo se hace comentario: “Este equipo no patea”. Ese equipo es Athletic, que cayó ante Jockey, el líder de la categoría, 20-12, pero se retiró arropado en aplausos de su gente y reconocido por todos. Emocionó ver a esos chicos de rojo y negro asumir riesgos a metros o hasta en su propio ingoal, buscar el pase aun a sabiendas de que avanzar así, ante un equipo tan fuerte, se trataba de una misión titánica. Cada metro de terreno ganado era una proeza. Cada pelota perdida, una chance de try en contra. En estos tiempos en los que el resultado no se negocia, es una rareza que un equipo de pibes que está asomando la cabeza en la competencia pura asuma como una religión el romántico mandato de sus entrenadores: prohibido patear en cualquier situación de juego.

"El objetivo es que permanentemente estén buscando jugar la pelota, que la idea de entregársela al otro equipo no sea una alternativa. Conseguir la pelota cuesta mucho y la vamos a compartir con nuestros compañeros. Patear una pelota significa que varios de nuestros compañeros posiblemente no la puedan tocar, al margen de ir acostumbrándonos a jugar en cualquier lugar de la cancha", explica Manuel Fernández, uno de los entrenadores.

El entrenador principal del equipo es Carlos Scolaro, también integrante del cuerpo técnico de los Doguitos M18. Lo acompañan, además de Fernández, Raúl Saldaño, Osvaldo Brocca y Gabriel Baretta.

“Esta línea la baja el club para sus divisiones juveniles, aunque es cierto que nosotros la tomamos con un grado de exigencia superior”, es el discurso del staff. –Cuando bajaron la línea en el primer entrenamiento, ¿cómo lo tomaron los chicos? –Al comienzo, sin haber interiorizado los objetivos, lo veían como una riesgo innecesario, pero a medida que el año avanza la mayoría lo ha adquirido como un hábito y comparten el sentido de la consigna. Detrás de este pensamiento único e insobornable que el cuerpo de entrenadores ha sabido inculcarles a sus jugadores, se esconden historias. Como la del pibe que en un partido pateó y el pecado (darle la pelota al otro equipo en lugar de compartirla con los compañeros) se paga con el cambio.

“Ingresó en el segundo tiempo y a los 10 minutos de entrar pateó una pelota. Demoramos la entrada en calor de quien sería su remplazo para no ser tan duros con el jugador. Pero lo cambiamos”, cuenta Fernández. El equipo que no patea suma unos 50 jugadores y participa con dos equipos. Entre ambos han ganado 16 partidos y perdido 8. “Seguro que si usábamos el pie tendríamos alguna victoria más”, aseguran. Pero no parece ser esta la preocupación central de la romántica M15 de Córdoba Athletic.