Vivas y los insultos de alto riesgo
El sorpresivo ataque a golpes de puño del ahora extécnico de Quilmes Nelson Vivas contra un supuesto socio insultador que lo habría denostado durante todo partido con Atlético de Rafaela generó un enérgico repudio de la Asociación de Plateístas Puteadores de la República Argentina (Appra), que reclamó a la AFA y a los organismos estatales pertinentes, “garantías para que sus afiliados sigan ejerciendo libremente el derecho constitucional de insultar a quienes les venga en ganas en las canchas argentinas, sin peligro de que les pateen el c...”.
En este sentido, la Appra considera que la designación de Blas Giunta como DT de Quilmes en reemplazo de Vivas es una medida ciertamente intimidatoria hacia sus asociados.
"Todos saben que insultar a Giunta es una actividad de alto riesgo", se quejan desde la asociación.
En un comunicado (plagados de insultos), que lleva la firma de José Improperio, titular de la organización y de su secretario Carlos Palabrota (h) (*), la Appra sostiene que en caso de no obtener las seguridades necesarias, sus afiliados dejarán de asistir a la canchas para insultar a "árbitros, jueces de línea, jugadores, dirigentes, directores técnicos, policías, periodistas, alcanzapelotas, mascotas, promotoras, etc. como así también a sus respectivas madres y/o hermanas"."Si nos van a c... a trompadas cada vez que insultemos a alguien dentro de una cancha, entonces váyanse todos a la p... que los p..." finaliza el iracundo comunicado de la asociación que nuclea a los estos irascibles plateístas.
En otros de sus párrafos, el escrito señala que “cada vez que hay un partido, el plateísta puteador deja a su familia y el confort del hogar, y concurre a la cancha con sol o con lluvia, muchas veces desafiando condiciones climáticas extremas, a cumplir con su deber de insultar a los protagonistas del juego. Incluso hay afiliados que han perdido la voz por lanzar gruesos epítetos con temperaturas bajo cero”.
Por esta razón "resulta inadmisible la reacción que en su momento tuvo Vivas y más aún su reemplazo por Giunta", sostiene el comunicado.Asimismo, y tras manifestar su solidaridad con el socio insultador de Quilmes por la variada y nutrida gama de trompadas recibidas, la APPRA responsabiliza a la AFA por las secuelas psicofísicas que puedan sufrir sus asociados al reprimir sus insultos por "falta de garantías".
Concretamente menciona picos de tensión por estrés, crisis de ansiedad, cardiopatías, alergias y sarpullidos, úlceras intestinales, hemorroides, insomnio, alucinaciones e incluso mutaciones.
"Estábamos preparando un menú alternativo de eventos para que los afiliados puedan ir a insultar (y descargarse) en caso de que persista la 'mala onda' y la inseguridad en las canchas", aseguró un vocero de la entidad.
Entre los espectáculos recomendados inicialmente figuran:
-Las funciones de ballet del Teatro Colón, debido a que algunos bailarines no saltan lo “suficientemente” alto y habría que aplicarles un poquito de presión verbal.
-Desfiles de modelos, porque algunas top model están algo “relajadas”.
-Competencias de atletismo, para insultar a los saltadores que llevan puestas las varillas o se llevan puestas las vallas en las carreras con obstáculos.
Para la Appra, en buena medida el fútbol argentino funciona gracias a la actividad de sus miembros. Según la asociación, los jugadores propios corren y “meten” gracias a las puteadas que reciben de sus afiliados, del mismo modo que con su artillería verbal lograr evitar que los árbitros cometan aún más tropelías durante los partidos. “Impulsamos a unos, y les fijamos límites a otros. Los insultadores regulamos el desarrollo del juego en el país”, aseguran desde la entidad.
A partir de estos argumentos, sostienen que la AFA debería reconocer la importancia de la actividad para el fútbol argentino declarando al 20 de octubre como “Día del Plateísta Puteador”, en recuerdo de la agresión que sufriera el plateísta de Quilmes. “Sería un reconocimiento largamente esperado por la familia puteadora”, dicen con indisimulada emoción.
(*) Los Palabrota constituyen una legendaria dinastía de insultadores, iniciada por Don Carlos María Palabrota, quien llegó al Río de la Plata a fines del siglo XVIII escapado de España luego de haber insultado a un miembro de la monarquía. Radicado en Buenos Aires, durante las Invasiones Inglesas logró celebridad al insultar a los regimientos invasores desde la terraza de su casa, lo que provocó la desmoralización de sus tropas.

