Vivanco: Belgrano debe dar mucho más
Con lo que mostró en el torneo, ¿Belgrano le podrá ganar a River? El análisis debe contemplar todas las facetas de un equipo que tocó el fondo de la tabla de posiciones en noviembre pasado y que hace un par de semanas también coqueteó, aunque desde lejos, con el segundo ascenso de categoría.
Entonces, necesariamente, la memoria debe apuntar a aquel Belgrano errante y predecible, siempre de fajina y con pocas luces, que perdía o empataba más de lo que ganaba, y que sólo guardaba sorpresas para un nuevo desencanto.
El equipo, en aquel entonces, hacia agua en defensa, generaba poco y nada en el medio y desconocía de alegrías en el arco de enfrente.
Nada pudo hacer Jorge Guyón para distinguir su norte; algo había hecho Luis Sosa cuando decidió dar un paso al costado. Ricardo Zielinski aprovechó la incipiente estabilidad que se había conseguido con “Chiche” y, con más efectividad que buen juego, enderezó el rumbo.
La mejoría que tuvo Franco Vázquez fue determinante. Con Zielinski, "el Mudo" empezó a frecuentar zonas más ofensivas al jugar de media punta. Y Belgrano, a pesar de presentar sólo un delantero, tuvo más llegada y gol.
En consonancia con la evolución del muchacho de Villa Carlos Paz, César Pereyra se tornó casi indomable y Juan Carlos Maldonado, más desactivado de la tarea de marca, renovó su propuesta y ayudó por la izquierda. La frescura que mostró Belgrano fue simétrica en todas sus líneas. A medida que pasaron los encuentros, Belgrano volvió a tener un gran arquero y presentó un perfil de conjunto más sólido, seguro y también ambicioso.
Ante esto, se renueva la pregunta: ¿podrá mandar a River a la B Nacional? El paso tibio y desorientado del River actual no debe llevar a equivocaciones. Aun en su peor momento, lleno de miedos y de dudas, el equipo de “J.J.” López todavía, se presume, guarda un as en la manga.
Es un bien que si lo saca a relucir será letal. Y nada tiene que ver con lo terrenal. De verse, se entenderá en el orgullo impalpable de cada jugador al defender una camiseta señorial y centenaria, llena de títulos y leyendas, de alta alcurnia y mitos consagrados.
De salir a escena ese plus millonario, el valor agregado celeste deberá cuadruplicarse. Belgrano también necesita que sus futbolistas se eleven muy por encima de su media habitual. Y por la ocasión, no debería costarles. El de mañana será un partido especial, trascendente, por qué no histórico. Por extensión, igual deberá ser la respuesta de cada protagonista.
Poco parece guardar River de su discreto repertorio para ponerlo en la balanza. Poco tendrá para mostrar si mantiene la categoría. Belgrano, en cambio, tiene todo para ganar. Un espacio en su propia historia. La elevación de varios peldaños en la consideración general. Y el regreso a un espacio al que el fútbol cordobés ha tenido ingreso restringido en las dos últimas décadas. De lograrlo, Belgrano habrá volteado a un grande en serio y devolverá a Córdoba a un espacio últimamente más ligado a los sueños que a la realidad.

