Violencia eterna: convidados de piedra
Luego de un largo y profundo estudio de la situación y de innumerables consultas con especialistas del mal comportamiento humano, la Comisión de Calma y Sosiego de la AFA presentó ante el Comité Ejecutivo, su propuesta revolucionaria para terminar con las balaceras, apuñalamientos y apaleamientos generalizados en las canchas argentinas de primera división, tanto en sus tribunas como en los espacios verdes de sus alrededores y vías de acceso: jugar los partidos del resto del torneo sin público visitante, lo cual sin embargo no fue aceptado por el pleno del Comité Ejecutivo.
“El objetivo del Plan de Pacificación del Fútbol Argentino (PlaPaFA) es tratar de frenar la escalada antes de que estos tarados se comiencen a dar con artillería pesada”, indicó un dirigente que apoya la controvertida medida. Contra lo pueda pensarse, la frase no es una simple metáfora, ya que una versión imposible de chequear y mucho menos de confirmar, indica que personal de Aduana interceptó el ingreso al país de dos cañones ligeros remolcables de 105mm de origen prusiano (con su correspondiente munición), destinados al arsenal de una barra brava cuya identificación no fue suministrada para no entorpecer la investigación.
“La idea de estos individuos no era otra que remolcarlos por las rutas del país con los ómnibus en los que se trasladan a las canchas, y el objetivo no era otro que aumentar su poder de fuego durante los partidos”, aseguró un alto dirigente del Cosedope (Comité de Seguridad al Dope), organismo creado para garantizar que no haya forma de parar los enfrentamientos en las canchas.
En rigor, la idea de poner un cepo al público visitante no es nueva ya que se aplicó durante años en la Primera B Nacional, con el fin de demostrar que la violencia en el fútbol responde a una característica de la personalidad del barrabrava: son especímenes con un comportamiento muy territorial.
“Se trata de una agresividad propia de estos individuos que surge cuando otros invaden su territorio. Si bien algunos investigadores sostienen que este rasgo de conducta tiene un alto componente genético derivado de los antiguos Neandertales, otros aseguran que puede estar influenciado por una alimentación alta en proteínas o por etapas del desarrollo hormonal de los sujetos”, asegura el sociólogo (y barrabrava arrepentido) José Dell’Apriete.
Para el experto, una muestra clara de esta conducta del barrabrava es la de orinar en las paredes de los estadios, o en las escaleras que conducen a las tribunas. “No es ausencia absoluta de educación sino conducta instintiva: la de marcar territorio”, señala Dell’Apriete, observando una fotografía.
Como era de esperarse, esta propuesta generó polémicas de alto voltaje, ya que fue criticada desde distintos sectores vinculados al público. Los primeros en alzar su voz en contra de la iniciativa fueron los distintos cuerpos policiales de Rosario y de Santa Fe que son asignados normalmente a las canchas, que así se quedarían sin objetivos a quienes golpear con sus contundentes palos.
“Al dejarnos sin hinchas visitantes nos están privando de un elemento vital sobre el cual descargar nuestras frustraciones, con lo cual no nos quedará más remedio que requerir ayuda psicológica”, explicaron los uniformados en un comunicado que lleva la firma del comisario Tonfa (Guardia de Infantería), el sargento Cuetazo (Cuerpo de Tiradores de Balas de Goma), Rocky (manto negro de la División Canes), Siempre Listo (tobiano de la Policía Montada), entre otros.
Por su parte, algunos analistas que siempre le están buscando el pelo al huevo cuestionaron el sentido de prohibir las hinchadas visitantes al hacer hincapié en incidentes provocados por simpatizantes locales, como el reciente caso del partido entre San Martín de San Juan y Racing, que fue suspendido porque los parciales cuyanos tuvieron un brote de ira.
“De repetirse este tipo de incidentes aplicaremos el punto B del Plan de Pacificación que consiste en prohibir el ingreso de los hinchas locales, y si los suplentes de algún equipo generan algún problema, los partidos se jugaran sin suplentes y así sucesivamente. Si es necesario jugar sin jueces línea, jugaremos sin jueces de línea”, se encrespó un dirigente consustanciado con el proyecto. Esta vez parece que la embestida contra la violencia en el fútbol va realmente en serio.

