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Verde ilusión

15 de marzo de 2011 a las 09:35 a. m.
Verde ilusión

Sportivo Belgrano ya está dando los últimos pasos de su vida centenaria. Le falta poco; sólo tres años y un mes para el seguro festejo. Su nacimiento se remonta al 15 de abril de 1914 y su nombre evoca, obvio, al creador de nuestra bandera.

En ese tránsito por el próximo mes, Sportivo tendrá más de un motivo para segregar una dosis extra de adrenalina. Como todo aniversario, la memoria será el antifaz que cada sanfrancisqueño utilizará para remover los recuerdos más gratos y las penas por siempre dolorosas.

Será el momento en que los más viejos se transportarán al lejano título de 1945 y los más pibes no deberán escarbar mucho para florear con anécdotas la vuelta olímpica de 1997, siempre en los torneos de la Liga Cordobesa de Fútbol. A esa altura de abril, pese al escaso tiempo transcurrido, ya será una anécdota el tranco cómodo con el que finalizó la primera fase de este Argentino A y estará involucrado hasta la médula en una conquista hasta hace poco impensada: el ascenso a la B Nacional.

¿Podrá? ¿Tiene con qué?, son las preguntas inevitables surgidas también en el mismo este provincial y a las que se sumarán otras si es que supera obstáculos y se acerca al objetivo. En todo caso, serán casi las mismas que se plantearon en el nacimiento mismo del certamen, y cuando todas las dudas estaban presentes. Y todas las respuestas dejan un buen espacio al optimismo.

La cualidad mayor de Sportivo es su responsabilidad colectiva. Viéndolo en barrio Jardín y en Nueva Italia se lo pudo describir ordenado, muy batallador y con una apreciable capacidad para adecuarse a las circunstancias tanto en sus esquemas como en sus jugadores. Ante Talleres, con toda su base titular, consiguió un triunfo; desde Nueva Italia, con varias alternativas, se llevó un esforzado empate. Sus premisas parecen pasar primero por el cuidado de sus dominios y después por la invasión a terrenos adversarios.

Para cada caso tiene elementos confiables. El equipo Verde se recuesta en Vojvoda y Capella cuando la presión del rival obliga a ser enérgico y expeditivo. Los zagueros dan seguridad en su área y generan zozobra, en el caso de Capella, cuando arremete en la otra. Antes de estos, el buen momento de Barucco pudo más que la partida inicial como titular de Álvarez.

La fortaleza de Sportivo tiene también sus más sólidos cimientos en el medio campo. Luciano Mazzina es su estandarte. Es el capitán, uno de los que más corre y el que marca la senda del sacrificio. A su lado se instala su complemento. Agustín González Tapia va y viene, juega bien la pelota y llega al gol. Está a la derecha de Mazzina. Y a la izquierda, el que piensa más y mejor y el que se mueve menos: Juan Pablo Francia. El “10” es inteligente y le pega al balón como pocos. Cuando su lucidez entra en efervescencia, el equipo camina de su mano.

Incluido Aróstegui, el goleador, ya sea acompañado por la garra de Farías o por cualquier otro compañero. Y están Aldecoa y Felicia, con muchos partidos encima. Y está Daniel Primo, que resume en su vida de técnico y de jugador, lo que es de todos: esa maravillosa trayectoria de saltimbanqui del hombre de fútbol, que entre tantos reveses y alegrías, de tantas frustraciones y emociones, nunca deja de mirar el horizonte con esperanza.