Una esperanza de nombre Sportivo
Córdoba vivirá esta semana pendiente de lo que suceda con Sportivo Belgrano de San Francisco, otra gran esperanza del fútbol local, que se jugará en la serie que disputará miércoles y domingo frente a Santamarina de Tandil su ascenso a la Primera B Nacional.
En silencio, desde atrás, con mucho esfuerzo, el equipo del este provincial que dirige Carlos Mazzola está de nuevo ante la gran posibilidad de llegar a la segunda categoría del fútbol argentino.
Y seguro en esta empresa cuenta con la simpatía de la mayoría del ambiente futbolístico cordobés, que conoce de sus virtudes y méritos.
Además, es consciente de que afrontará esta finalísima con un doble respaldo: el del nivel en alta que ha demostrado en sus últimos compromisos, y el de la ventaja deportiva, que le permite salir airoso ante resultados iguales.
La expectativa de Sportivo posterga el balance de esta temporada del fútbol cordobés, que hasta ahora vio a Belgrano consolidado en Primera, a Instituto penando en la B Nacional, a Talleres ascendido desde el Argentino A y avanzando en la Copa Argentina, a Racing y Alumni descendidos y a Peñarol promovido para jugar el Argentino B, donde se encontrará con varios cordobeses, entre ellos Las Palmas (esta semana saldría la confirmación oficial).
Mientras tanto, ayer la última fecha del Torneo Final cerró el calendario 2012/13 de Primera División y, por si hiciera falta, ratificó la dinámica del fútbol, deporte-espectáculo en el que todo puede suceder, donde nada ni nadie es imprescindible y en el cual hay que revalidar pergaminos minuto a minuto.
Independiente, un grande bien grande que por estas horas muerde el polvo del descenso, y Carlos Bianchi, un entrenador intocable a quien su vuelta a Boca hasta el momento le dio más dolores de cabeza que otra cosa, pueden dar fe de ello.
Esa movilidad le presenta a Córdoba la ilusión de expandir su protagonismo. Y el sueño tiene nombre: Sportivo Belgrano, que está ante una chance única para su historia.

