Una cura para la ansiedad
La cultura de la inmediatez (¡lo quiero ya!) marca esta época. Es el rasgo generacional más nítido y el fútbol no es ajeno a una realidad que muchos buscan resolver en el diván. Por el contrario, en la cancha se exacerba el síntoma: la gente quiere que su equipo haga el segundo gol antes del primero.
Se vio en Alberdi el viernes pasado, cuando la ansiedad que bajaba de la tribuna terminó contagiando a los que corrían por el césped. Franco Vázquez fue el blanco elegido por los hinchas de Belgrano. El enganche, que no tuvo un buen partido, es uno de los pocos cuyo reloj no adelanta, pero no se lo perdonaron.
Se sabe que la "B" necesita ganar para arrimarse a los de arriba y que el punto ante San Martín (SJ) le sirvió de poco. Pero, con 19 partidos por delante, los hinchas deberían saber, por su salud y la del equipo, que la ansiedad no es buena consejera.Lo mismo cabe para Instituto. La estadística indica que, si la Gloria se trae los tres puntos de Mendoza, trepará a lo más alto de la tabla; pero, si empata o pierde, quedará quinto. Cada vez que los de Vivas estuvieron a un triunfo de la punta, no pudieron con el escollo que se le presentó. Casualidad o causalidad, lo cierto es que poco importa llegar a lo más alto antes de la fecha 38ª. Por eso, sumar aunque sea un punto en tierras cuyanas no estaría nada mal.A tenerlo en cuenta porque la ansiedad, cuando se conjuga con el exitismo, suele ser un cóctel fatal."Ganar ahora y el fin de semana que viene. Y el otro también", sueñan los hinchas. Pero la ilusión de meter una seguidilla parece utópica en un torneo –el de la B Nacional– signado por la paridad. El líder Atlético Tucumán arrancó el año perdiendo; y la CAI, que estaba último, ganó. Ningún partido será un trámite. Los cordobeses se tienen que convencer de eso.

