Un tal García que figura en la guía
De tan acostumbrados que nos tiene con sus victorias (una sola derrota, ante Nonito Donaire en la desatinada decisión de avanzar en la categoría gallo), el campeón OMB, Omar Andrés Narváez, se encamina sin sobresaltos previos hacia el choque con el mejicano Johnny García el miércoles 17 de este mes en el Luna Park. Cumplirá así con la quinta defensa de su segundo reinado mundial y el 24ª combate por un campeonato, sentando una hegemonía sin precedentes en el historial argentino. Por hábito –y sólo por hábito–, lo de Narváez pasaría por cumplir con “un trámite más” para archivar en el rico expediente que sustancia sobre el ring, con parangones cada vez más escandalosos (37 años contra 23 y 40 peleas profesionales contra 20).
Y ahora me toca a mí. Los peleadores mejicanos parecen no escarmentar los últimos resultados que les han sido desfavorables y cargan apuestas masivas contra los gladiadores argentinos, con la vaga idea de torcer el destino. Alguna vez tendrá que darse, pero con el antecedente de cinco derrotas previas, éste será el sexto representante de la tierra azteca que se mida con “el Huracán” de Trelew y nada garantiza que así ocurra. El turno favorece ahora al supermosca Johnny “Laberinto” García, categoría en la que Narváez aún no consiguió adjudicarse por nocaut (fueron todas por decisiones unánimes en las tarjetas) –Johnny reemplaza a su connacional Oscar Blanquet, que no pelea “por motivos personales”–.
Dice del rival. “Lo conozco como un peleador difícil. Lleva varias defensas de su campeonato en supermosca. Fue un gran campeón mosca. Pero no me quita el sueño. Quiero ser campeón del mundo. Él es zurdo y yo he peleado con varios zurdos. Tiene una gran condición física. Tiene experiencia”.
Habla de él. “En diciembre de 2011 fui el único que ganó en Japón (Yoshihito Ishizaki). Si lo hice en Japón, puedo hacerlo en Argentina. Hay que aprovechar. Soy joven. Su veteranía puede ser un punto a mi favor y el de él un punto en contra. Espero ganar por nocaut”. Más cauteloso es su manejador José Luis Buenos: “Con Narváez la pelea es difícil. No hubo quién le pegue en su tierra”.

