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Síndrome jugar por nada

21 de noviembre de 2013 a las 10:11 a. m.
Síndrome jugar por nada
Boyero cobraba dos kilos de falda por gol en Instituto.

A esta altura del año y del Torneo Inicial, un factor comienza a influir notablemente y de manera negativa en la de por sí disminuida calidad de la Primera División del fútbol argentino, generando partidos más aburridos que pintar una ruta a pinceleta. Se trata de la presencia en competencia de equipos que "no juegan por nada", según la atinada definición de uno de los más célebres estudiosos del fútbol, el oriental José Gervasio de la Rabona, quien ya en la década de 1960 advirtió sobre este fenómeno creciente y su gravedad.Concretamente se trata de planteles que no están acuciados por el descenso, que en la tercera fecha ya quedaron fuera de la lucha por el campeonato porque no le ganan a nadie y que además fueron eliminados de alguna copa continental por un exótico club sudamericano.

Basado en su formidable poder de observación, De la Rabona también elaboró un manual que permite detectar un equipo que padece del “síndrome de no jugar por nada” a partir del semblante sombrío de sus integrantes apenas pisan la cancha.

El especialista uruguayo describió los siguientes síntomas:

–Los jugadores tienen la mirada perdida, vacía, al punto de que cuando se juntan en el centro del campo generalmente saludan a la hinchada equivocada, recibiendo en consecuencia un aluvión de insultos de los hinchas contrarios y de sus propios seguidores (esto no se nota tanto en el fútbol argentino gracias a que no se permite público visitante).

–Cuando logran hacer un gol, las coreografías les salen muy mal. Hubo un caso en que quisieron hacer un trencito pero el “maquinista” terminó estrellándose contra uno de los postes. Los jugadores chocaron en cadena y varios debieron ser retirados del campo con contusiones, hemorragias nasales y esguinces (el que conducía dijo que no le funcionaron los frenos, pero se sospecha que se durmió).

–Los goleadores de estos equipos rara vez convierten, pero cuando lo hacen se levantan la camiseta para exhibir leyendas del tipo “no sé qué hago acá” o “ya no le encuentro sentido a esto”.

–Los suplentes, que normalmente siguen con atención los partidos, en el caso de un equipo que “no juega a nada” dedican su tiempo a la resolución de crucigramas, organizan campeonatos de ajedrez, leen libros de autoayuda o aprovechan para broncearse sobre reposeras cuando hay sol.

Toma de conciencia. De la Rabona decía que lo fundamental para encarar este problema es reconocer su existencia, y propuso “incentivos que saquen a los jugadores de la indolencia en que cayeron por la súbita desaparición de objetivos deportivos debido a su propia torpeza, individual y colectiva”.

En este sentido muchos recuerdan los jamones españoles que recibían de un fabricante hincha del Rojo los jugadores de Independiente que hacían un gol en la lucha contra el descenso (hasta Caicedo recibió uno), o los dos kilos de falda por gol que recibía Hernán Boyero en Instituto.

"La incentivación siempre existió. El tema es cuando pasamos de los jamones y la nalga al dinero en efectivo", afirman con preocupación desde la Oficina Anticorrupción de la AFA, que funciona en una caseta plástica de 1,30 m2 ubicada en la terraza del edificio de Viamonte (sólo atiende denuncias los viernes de 23.30 a 23.35).Sin embargo, para los estudiosos del tema, el "jugar por nada" es la razón por las que muchos equipos son tan permeables a aceptar los cuestionados incentivos económicos para ganar un partido cuando los torneos entran en etapas de definición.

"No son corruptos, simplemente están buscando una buena razón para jugar un partido o directamente para ponerse una tobillera", asegura el especialista Carlos Aporte Pecuniario.

Por esta razón, cada vez son más las iniciativas que llegan al Departamento de Alicientes de la AFA para estimular a los equipos que se quedaron sin objetivos deportivos.

Viajes a Puerto Madryn para todo el plantel, juegos de llantas deportivas para autos, cortes de pelo exóticos, aparatos de GPS, réplicas de Botines de Oro para poner en la mesa de luz y réplicas de Balones de Oro para repisas forman parte de un combo de posibilidades que podrían ser lanzadas al ruedo en el próximo torneo para motivar a jugadores alicaídos. A veces el espíritu futbolístico también se desinfla.