Siempre habrá una puerta abierta en AFA para los visitantes
Hoy se trata en el Comite Ejecutivo el posible retorno de los hinchas visitantes a los estadios argentinos. Mirá el análisis de Enrique Vivanco.
Julio Grondona avisó que esta tarde el Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) evaluará el posible regreso de los hinchas visitantes a los estadios de fútbol. El dirigente no habló de soluciones, ni dio detalles sobre qué se está haciendo para darle seguridad y tranquilidad a la gente que asista a un espectáculo de este tipo.Grondona dijo eso cuando han pasado más de 100 días de la muerte de Javier Jerez, un hincha de Lanús, en el estadio Único de La Plata.
Desde esa fecha la dirigencia política y la del fútbol resolvieron unirse en la impotencia, al marchitarle medio cuerpo a la pretendidamente sana imagen de este deporte.
El fútbol ya no es aquella lejana sociedad de clases, en la que la alcurnia de Boca Juniors, River Plate, Independiente, Racing Club y San Lorenzo sostenía todos los festejos imaginables, doblegaba el heroico e inútil esfuerzo de los otros y permitía compartir en las tribunas algún esbozo de amistad. El presente es devastador, con muertos que no se honran por la brutal maquinaria que reinventa este vapuleado juego todas las semanas.
Grondona dijo lo que dijo luego del enfrentamiento entre hinchas de Gimnasia y Esgrima y de Estudiantes, poco antes del clásico de La Plata jugado el domingo pasado, del apriete a dirigentes de Racing Club por la mala campaña del equipo, en una de las sedes en Avellaneda y de las pintadas en La Bombonera para que las restricciones se esfumen antes del superclásico entre Boca Juniors y River Plate, que se jugará el próximo 6 de octubre en el estadio Monumental.
Estas distorsiones ya serían suficientes como para alejar cualquier posible esperanza de ver un estadio repleto. Pero el presidente de la AFA parece desoír esas intactas amenazas y apuesta, sin sutileza pero casi a los susurros, por un mundo nuevo a partir del “Gran Partido” del fútbol argentino.
En este caso Grondona no es más que el vocero de una dirigencia que sabe que la gran solución para este flagelo no son los operativos de seguridad de 1200 policías, ni lo fue hace más de una década la instalación de los sistemas de monitoreo dentro y fuera de los estadios ni lo será el pomposo AFA Plus, un sistema que, lejos de facilitarle el acceso a las canchas, ¡obliga! a las personas a empadronarse para concurrir a ver sus equipos queridos.El principal directivo del fútbol argentino sabe que la relación dirigentes-barrabravas está demasiado contaminada como para que la detección de uno o decenas de pulgares manchados puedan abrir el cielo y volverlo diáfano; que hay demasiados negocios alrededor de un partido como para que este procedimiento adquiera un carácter revelador; y que sólo una firme y profunda decisión política en los más altos niveles de todo el país, podrá separar los pocos malos de los muchos que sólo quieren amargarse disfrutar con los colores de sus amores.
El espacio privilegiado que tuvieron algunos barrabravas en Córdoba al empadronarse antes que otros, ya es un claro indicio sobre la continuidad de ciertas prerrogativas. Aquellos que no trabajan y ganan la plata fácil en los negocios paralelos del fútbol no querrán perder privilegios. Es demasiado grande el botín que cederían. Para ellos, el AFA Plus siempre les ofrecerá una puerta abierta.

