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¿Qué es jugar bien al fútbol?

06 de septiembre de 2011 a las 10:54 a. m.
¿Qué es jugar bien al fútbol?

¿Cuál es el fútbol que sirve para ganar? Polémica desde siempre, la pregunta resplandece cada vez que alguien la plantea en forma de enojo.

Esta vez fue Omar Asad, quien resaltó la postura conservadora de Belgrano en la derrota de su equipo, San Lorenzo. Asad obliga a frecuentar estos interrogantes. Sucedió tras la primera fecha cuando San Lorenzo perdió 1 a 0 ante Lanús, frustrado luego de ver cómo los granates retrocedieron en el campo en el segundo tiempo y se llevaron tres puntos, ¿sin merecerlo? Asad tiró la primera piedra. Gabriel Schurrer, técnico de Lanús, no respondió.

Quien sí contestó fue el periodismo, que notó un par de semanas después como San Lorenzo asentaba el traste en su propia área para defender un empate dificilísimo frente a Boca Juniors en la Bombonera. El San Lorenzo de Asad había hecho el primer gol, de tiro libre, a través de Méndez; luego el hostigamiento xeneize se plasmó en el empate de Cvitanich y en varias situaciones que si se concretaban hubieran justificado plenamente su victoria. En pocos días, Asad había entrado en una contradicción; contra Belgrano insistió hasta con furia.

Triunfa en el Bajo Flores el Belgrano de Ricardo Zielinski, concentrado, sacrificado y oportuno; gana siempre Barcelona, una de las siete maravillas del fútbol; ganó todo cuatro décadas atrás el Brasil del ’70, la competencia serena y mansa en el podio de la formación de Pep Guardiola; superó todas las batallas el Estudiantes de Zubeldía, un equipo que estuvo en las antípodas de la belleza. Y seguirán las firmas hasta citar a equipos con los más distintos pelos y señales.

A propósito, el fin de semana ganaron Belgrano y Talleres. ¿Cuál victoria vale más? ¿Qué equipo hizo más por lograrla? ¿Qué diferencia de regocijo produjo en unos y otros? Siguen las preguntas para la polémica…

Es mejor decir que Belgrano reunió sus pesares y sus errores ante Newell’s, los guardó en un frasquito y los dejó en el vestuario.

Apeló a su vieja y conocida estrategia de resistir con una doble línea de cuatro y de pegar con algunas de sus armas favoritas. El misil de Mansanelli hizo el resto.

Talleres no fue visitante, fue local, y apeló a la libertad para abrir las alas que lo llevaron a un bonito triunfo. José María Bianco desestructuró a un equipo que por miedo a perder un punto, había perdido cinco de seis posibles. Lo puso a Ramiro Pereyra, un delicado estratega, armónico y alegre como una chacarera; lo juntó con Agustín Díaz, otro buen jugador y ambos se potenciaron; incluyó a un desconocido de gratísima aparición como Gabriel Carabajal; y reforzó la sorpresa incluyendo a Román Strada para que aportara la ambición de su tranco largo y su doble aporte de gol.

Talleres volvió a sentirse bien y sólo consiguió tres puntos. Belgrano habrá experimentado algo parecido, y tuvo la misma cosecha. Distinto a ellos jugó Instituto, y esta vez perdió.

Todos juegan distinto. Y no sólo en un torneo sino en un campeonato. Que gano y me cuido. Que pierdo y me adelanto. Que empato y me conviene; que igualó y busco la victoria. Cambios, cambios y más cambios. La dinámica del fútbol no perdona sentencias. La crítica hacia los demás la lleva el viento y vuelve cuando cambia de dirección. ¿El consejo? Hay que relajarse y tratar de ganar jugando bien al fútbol. Pero… ¿qué significa jugar bien al fútbol?