¿Por qué hay que cuidar al ídolo?
Permanentemente buscan cuidar a Lionel Messi. De mimarlo cada vez que viene a Argentina para jugar con la selección argentina. Por eso, luego de ganar su cuarto Balón de Oro que da la Fifa y en el primer partido de local con la Albiceleste, Julio Grondona y compañía le dieron una plaqueta antes de enfrentar a Venezuela con la excusa de que ya había llegado al centenar de encuentros con la selección mayor y las juveniles.
No sea cosa que se canse de viajar de Europa a Buenos Aires, representar al país y hasta hace muy poco recibir críticas porque no rendía igual que en Barcelona. Ya no se escuchan esas voces, aunque todavía le reclaman que gane un Mundial. Como si todo lo que ha hecho el rosarino hasta el momento no sirviera de nada.
Para Alejandro Sabella, Messi es una “leyenda futbolística”, el mejor de todos, y por eso también lo mima. Además de darle la cinta de capitán, el entrenador de la selección argentina no se cansa de elogiar al “10”.
En algo, por ahora, no le dan con el gusto a Messi. En algún momento, “Leo” quiere jugar con la selección en la cancha de Newell’s, el club del cual es hincha el mejor futbolista del planeta.
En más de una oportunidad Grondona, Carlos Bilardo y Diego Maradona declararon, sobre todo cuando las críticas caían sobre Messi, que había que cuidar a “Leo”. Que al ídolo hay que tratarlo bien, no sea cosa que se ofende y diga: “No vengo más”. ¿Por qué hay que hacer eso?
¿Es necesario?
Nadie duda de las cualidades de Messi y que hoy por hoy es el mejor futbolista del planeta. Pero con el criterio de “cuidar al ídolo”, ¿hay que hacer la vista gorda si tiene un mal partido (lo puede tener)? ¿o no criticarlo si tiene una actitud reprochable fuera de la cancha?
En este caso, “Leo” se cuida solo. Adentro de la cancha “la rompe” y cada día se supera a sí mismo. Y fuera de ella, mantiene un perfil bajísimo de su vida privada. Consolidado en una familia que siempre lo acompañó y con una pareja que muy pocos conocen su tono de voz (quiere decir que no le interesa salir en los medios dedicados al corazón). Todo ese combo “cuidan” al ídolo. ¿Por qué la prensa tiene que cuidarlo?
Con esa idea, en su momento casi todos ocultaban los descontroles que tenía con la droga Diego Maradona en su época de futbolista. O lo violento que era Carlos Monzón con sus parejas.
O mirando más allá, cuando el periodista británico David Walsh fue uno de los pocos que osó publicar que Lance Armstrong se drogaba cuando ganaba los Tour de Francia, en el momento que el ciclista era intocable, y sus colegas periodistas lo descalificaban porque criticaba al ídolo. Hasta que se descubrió la verdad sobre sus dopajes. Ellos cuidaban al ídolo, hasta que le sacaron todos los títulos a Armstrong por hacer trampa.
Los ídolos se cuidan solos. Con sus gestos, con sus actitudes, con su forma de jugar y de vivir.

