No diga Klusener, diga penal o gol
La gravitación de Gonzalo Klusener es una de las certezas que administra Arnaldo Sialle en su Talleres. Gonzalo Klusener tiene la chance de desequilibrar a partir de sus condiciones técnicas o a partir de una lectura de juego.
Y ha hecho goles de las dos maneras. Haciendo el pase a la red o al compañero mejor ubicado o bien retrasándose unos metros para ser organizador de los ataques de Talleres cuando el rival controla esos espacios claves que necesita. El área y sus adyacencias, es claro. Pero además, el goleador ha logrado mecanizar un movimiento que se ha repetido en muchas oportunidades.
Cada vez que la pelota viene por la banda y la línea de la mitad de cancha ya quedó atrás, Klusener se pone en cuerpo y alma, cerca del palo más cercano. Marca el pase. Maximiliano Velasco, Gastón Bottino, Rodrigo Cháves, Nelson Benítez, Agustín Díaz, Gabriel Carabajal y el que lea esa situación sabe que si pone la pelota a la zona señalada, buscando el anticipo, será gol o penal.
Es que el "9" logra ubicarse delante del defensor, al que sólo le queda un rezo para que la pelota no entre o aventurarse a un quite de malabarista que casi siempre termina en penal. Klusener ha hecho 23 goles y de los ocho penales convertidos, tres fueron por faltas de los defensores (Alumni, Central Norte y Racing de Olavarría); y debe haber errado otros 10 tantos. Y una virtud viene de la mano de la otra. La movilidad permanente, necesario para la búsqueda de los espacios que necesita para poder desequilibrar. Eso le permite reinventarse. Esa necesidad de sentirse siempre parte del juego.
En cualquier clima. Con o sin asistidores, en espacios amplios o reducidos, más generoso que egoísta. Los rivales lo buscan porque saben que hasta no hace mucho se cargaba de amarillas innecesarias y hasta vio “la roja”, de calentón.
Hoy las comparaciones lo sitúan con grandes nombres de la historia de Talleres por la cantidad de anotaciones registradas y él, prefiere tomar distancia porque necesita, como el Mundo Talleres, que el primer equipo logre el tan ansiado ascenso. Por eso dice “Si pudiera, cambiaría mis goles por el ascenso”.

