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Messi tapa todo de todos

14 de agosto de 2012 a las 11:05 p. m.
Messi tapa todo de todos

La selección vive la era de la Messi dependencia. El crack rosarino viene de darnos dos de esas actuaciones que lo siguen metiendo en el ideario colectivo. A la soberbia actuación ante Ecuador (4-0 por eliminatorias) le siguió una galáctica con los tres tantos a Brasil (4-3 en un amistoso increíble). Por eso Alejandro Sabella se pasea tranquilo por las calles de Frankfurt y decir, suelto de cuerpo: “Tratamos de ser versátiles, adaptarnos a distintos sistemas de juego y formar un buen grupo humano, ser solidarios”.

La tranquilidad de tener a Messi le permite poner de ejemplo a Alemania que “siempre sale jugando” o también retirarse de la conferencia de ayer con un “Guten Tag”, nuestro buenas tardes, pero en alemán. Messi le da tiempo para encontrar el equipo al DT, a los jugadores les da la opción de entenderlo, para potenciar su magia y la propia. Para que entre todos cambien el juego y no sea siempre el crack rosarino, quien deba cargar eternamente con esa responsabilidad. Messi hace que el nivel discreto de varios pase desapercibido como el aumento de cuentas bancarias. A los hinchas les paga la entrada y una esperanza de que en algún momento la sequía de buen juego y títulos, no será eterna. Las autoridades de turno rezan para que Messi juegue más seguido y de más notas así su aura compite con los temas y problemáticas de interés general como la salud, el transporte y los trabajos con sueldos que alcanzan cada vez menos. Messi tapa todo, alcanza.

Tenerlo de enemigo representa un problema defensivo universal: marcarlo, minimizar su influencia. El técnico alemán, Joachim Löw, mostró al plantel en una sesión de videos “cómo se lo puede parar”. Hasta se dice que los centrales alemanes pegan una foto en el espejo, como los boxeadores con sus rivales. Hay un temor al ridículo que invade al rival, algo que nadie admitirá públicamente. De este lado del mostrador ya sabemos cómo es tenerlo de nuestro lado. “Cubre todos los quilombos de juego y más”, dijo hace poco Rubén Capria, con aquella claridad que lo distinguía como “10”. ¿Ahora bien cómo sería la selección sin Messi?... Menos mal que en el fútbol no hay supuestos.