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Mar calmo en Primera

09 de agosto de 2011 a las 08:58 a. m.
Mar calmo en Primera

Belgrano acomodó el cuerpo y mostró una leve sonrisa de tranquilidad en la primera foto del Torneo Apertura. Fue un debut sin dramas, en el que tanteó el terreno y descargó parte de la ansiedad acumulada. Le sirvió para mostrar algunos de sus naipes y para pispear lo que tiene el resto.No es malo ni mucho menos su empate ante All Boys. Se deduce que se parará en ese punto para contextualizarlo en un inicio de campeonato que ya ha dado de qué hablar.

Un híbrido Boca Juniors no sacó más que un empate en Bahía Blanca; un pobre espectáculo repartió puntos entre Estudiantes (junto a Boca, el que más se reforzó) y Newell’s Old Boys, en Rosario; otro discreto empate consiguió Racing de Avellaneda ante Tigre; Vélez Sársfield, el último campeón, repartió ganancias (o pérdidas) con Godoy Cruz, en Mendoza; Lanús mereció el empate más que el triunfo ante las tribulaciones de San Lorenzo. Todo empezó muy parejo. Y no está River Plate…

El párrafo aparte le cabe al empate de Unión ante Argentinos Juniors, y sobre todo a la victoria de Atlético de Rafaela sobre Banfield, de visitante. Los dos equipos santafesinos también eran debutantes. El de Rafaela casi ni se reforzó. Al menos por esta vez, la puntería para elegir ayuda no le falló: como en un aviso de campaña, “Gandín (y por duplicado) respondió”.

Este mar de aguas calmas, sin ningún monstruo que meta miedo, no debería provocar zozobra a la embarcación de Ricardo Zielinski. A tono con los grandes cambios que se han producido en el fútbol argentino, volver a Primera División ya no parece ser tan traumático. Años atrás, la consigna era terminar el debut sin tantos tajos y desaliño.

Pero no hay que apresurarse; lo de este fin de semana recién es el comienzo de la aventura…

Belgrano deberá ir soltando tensiones y despejándose de algunas cuantas precauciones a medida que corra la pelota. No las tuvo “Teté” González, de sobrado currículum en la alta competencia, en la mejor presentación individual celeste en Floresta. Quizá sin quererlo, el “5” estableció alguna diferencia con buena parte de sus compañeros, algunos de los cuales no habían jugado o volvían después de algunos años a Primera División.

La prolongada espera hasta el debut de local ante Olimpo, el miércoles de la semana próxima, abrirá el espacio al lógico afinamiento del orden colectivo (Belgrano nunca fue desbordado por All Boys) y al afianzamiento amistoso en el trato de la pelota.

Tal vez este aspecto fue el que más quedó en evidencia: a los jugadores les costó mucho generar juego, hacer correr el balón a través de cuatro o cinco toques seguidos. A esto se le suma que, salvo en unos pocos minutos del segundo tiempo, no asumió una actitud decididamente ofensiva, dominante, que permitiera vislumbrar alguna posibilidad de triunfo.

Esa imagen de cautela la dejará de lado, por la jurisdicción y por las desinhibiciones ya explicadas, en la segunda fecha. Es casi seguro que en Alberdi o en el Estadio Mario Kempes la propuesta tendrá un poco más de pimienta. La barrera de los 10.000 socios, ya superada, marca el nivel de expectativa y de apoyo con el que saldrá el equipo a la cancha. “Hacerse fuerte de local” es la premisa a la que varios equipos recurrieron para aclimatarse a las alturas de la categoría máxima. Y no les fue mal. En consecuencia, esa leyenda, a Belgrano, no le debe ser ajena.