Lussenhoff, preso de sus palabras
"El Colorado" había jurado que terminaría su campaña en Talleres. Pero apareció el Xerez y se fue. ¿Está bien haber dejado así a un club que le dio todo?
Así en la vida como en el fútbol, el hombre es preso de sus propias palabras. Antes de que se iniciara el actual Clausura, Federico Lussenhoff juró y perjuró que si ascendía con Talleres jugaba un año más. Al mismo tiempo, el capitán y referente albiazul justificaba su reincorporación tardía a los entrenamientos en que había estado trabajando en un proyecto en el que algunos juveniles albiazules podían foguearse en el Xerez de la Frontera.
Ni lo uno, no lo otro. Ahora parece que "el Colorado" deberá retirarse antes de poder saber si podrá ascender o seguirá una temporada más en el Argentino A. Y aquella demora de Lussenhoff no fue por los juveniles albiazules que podrían tener un futuro mejor, sino por la chance "única", como el propio jugador la define, de ser una de las máximas autoridades deportivas de grupo que comanda el club español. Algo que no se conoció por boca del propio jugador, sino de Néstor Gorosito, el DT del Xerez que reveló que la gestión la había hecho el defensor albiazul.
En algún momento, Lussenhoff había acordado hasta el partido despedida en la "T" y cómo podría convertirse en una especie de manager, tal como lo había arreglado Ahumada. Ahora, la aspiración de máxima del jugador es cumplir en ambos lados. Referente en Talleres hasta que termine su participación, pero a la vez, director deportivo del Xerez. Pero no habrá prioridad para el club en el que se quedó por la gente, en el que lo trató mejor "junto con San Lorenzo", el que le permitió resurgir tras su opaco pasado River y el que le dio dos muy buenos contratos. A la altura de los mejores de su carrera. Lo máximo que ofrece es hacer la doble función de referente albiazul y asesor a la distancia del Xerez. Una chance que el club español no quiere contemplar porque arde y si bien el colorado ya logró la contratación del DT Néstor Gorosito, lo necesita en cuerpo y alma para contratar a los refuerzos.
La "prioridad" fue decirle que no a una reciente oferta de Quilmes, lo que hubiera sido una "herida mortal" para el corazón del hincha. Ojo: en la cancha, Lussenhoff rindió de acuerdo a su edad: llegó con 34 años y se irá con 36. Llegó al medio de una temporada en la que Ahumada prometió ascender y debió salvarse en una reválida con Racing.
En la siguiente se fue al Argentino A, el piso de la historia albiazul y en el Apertura no clasificó ni a la segunda ronda. En ambas fue uno de los pocos referentes del equipo y con limitaciones a cuestas jugó con el cuchillo entre los dientes, como ante Sportivo Belgrano, al que le llegó a convertir un gol.
Ahora al medio de otra temporada, en la que Talleres se juega el ascenso, surgió un cambio de planes. Talleres y el jugador transitaron por el mismo camino durante dos años. En breve, irán por separado.

